El Colegio Cervantes de la Avenida de la Fuensanta (1973 - 2008)

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El Colegio Cervantes (1933-2008). 75 años de Maristas en Córdoba Juan José Primo Jurado

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Una sede propia y definitiva para Cervantes

Las buenas relaciones con el Patronato de las Escuelas Pías y el disfrute del viejo caserón de la plaza de la Compañía, no ocultaron nunca a los hermanos maristas la realidad de que debían encontrar un emplazamiento propio y definitivo para el Colegio Cervantes.

La adquisición en 1955 del solar de 10.000 metros cuadrados del Brillante, anteriormente referido, abrió una esperanza desbordada, repleta de planes imposibles. Los años cincuenta mantendrán esta esperanza, pero no se construirá nada en él; sólo se plantarán árboles, se harán un pozo de agua para fuentes y doce duchas y se utilizará el terreno para crear varios campos pequeños de fútbol. La primera mitad de los sesenta mostrará el desánimo de los hermanos por el tema: dificultad en obtener un préstamo del Monte de Piedad y Caja de Ahorros y retorno a los arreglos en el antiguo Colegio de Santa Catalina: “... en vista de lo mucho que se alarga el proyecto para la construcción del nuevo colegio”, refleja el acta del Consejo Local del 31 de mayo de 1962. Por ello, se permutarán los terrenos del Brillante por otros vecinos en dicha zona, pero los HH. Victoriano y Ananías, terminarán sus etapas como directores sin ver cumplido el sueño de la sede propia. Mientras, el edificio de La Compañía no podía dar más de sí para el alto número de alumnos: se habían creado clases imposibles en los últimos recovecos, a veces era preciso atravesar un aula para llegar a otra, los patios se habían quedado pequeños y las habitaciones de los hermanos resultaban de una incomodidad excesiva, incluso para una orden religiosa.

El desánimo y las interpretaciones equivocadas del Vaticano II, como nos recordaba el H. Francisco Ibáñez anteriormente, llevaron a la tentación de abandonar, pero “no era posible echar por la borda tantos sacrificios ya cuajada la obra”, dice el H. Ibáñez. Aprovechando la coyuntura oficial que fomentaba la creación de centros de enseñanza con generosos créditos a bajo interés, con el dinero de la venta en 1969 del solar del Brillante y tras rechazar por insuficiente un proyecto de colegio en la calle Sagunto (el actual Santa María de Guadalupe, de los franciscanos), se adquirió un terreno de 15.000 metros cuadrados en la Avenida de la Fuensanta número 35, a la sombra del santuario de la patrona de Córdoba. El antiguo alumno Luis Trócoli Losada, socio de la empresa de construcción IMARA, fue el hombre que brindó a los maristas esta oportunidad. El solar se ubicaba en el centro del nuevo barrio de Fuensanta-Santuario que, proyectado desde 1968, construían el Instituto Nacional de Urbanización y la Caja Provincial de Ahorros. Cerca de 4.000 viviendas económicas, de entre 50 y 120 metros cuadrados, de entre cuatro y ocho plantas, iban a permitir a muchas familias acceder a su propia casa. La construcción del Club Santuario (frente al Cervantes, hasta el punto que fue su bar en los primeros tiempos) en 1973 y el Proyecto de Reparación y Equipamiento Urbanístico (1974), dotaron al nuevo barrio de instalaciones deportivas, zonas verdes, instalaciones escolares y aparcamientos.

Antonio Gil Moreno, capellán entonces del colegio, bendecía en 1970 la colocación de la primera piedra, aunque hasta 1971 no comenzarían las obras, a cargo de la empresa IMARA S.A. bajo proyecto del arquitecto cordobés Víctor Escribano Ucelay. Estas finalizarían en el verano de 1973, con un costo total de 64 millones de pesetas, inaugurándose el nuevo Colegio Cervantes para octubre del curso 1973/74.

Tras acertadas modificaciones en su primitivo diseño, el colegio tenía cabida para unos mil seiscientos alumnos, tres aulas por curso de cuarenta puestos cada una, comedor escolar de 300 metros cuadrados, laboratorios, biblioteca y salón de actos con capacidad para seiscientas butacas, estando en ese momento en estudio la adquisición de un solar al otro lado de la calle Hermanos Pinzones (que no se llegaría a comprar) para ampliar el colegio. Los patios eran una de las bazas más importantes del nuevo Cervantes: pistas asfaltadas de baloncesto y minibasket, un campo de futbito de tierra, otro de fútbol, también de tierra, y una pista polideportiva asfaltada, todos con sus medidas reglamentarias. Un gimnasio y dos piscinas, una de competición y otra infantil, completaban en su inauguración la oferta deportiva del colegio. A finales de los ochenta y con ayuda económica de la Asociación de Padres, se construiría un hermoso polideportivo cubierto, con capacidad para varias pistas de baloncesto, fútbol sala, balonmano y voleibol, de calidad excelente. Precisamente la construcción de este polideportivo provocó la enemistad de algunos vecinos del barrio y llevó al colegio a un pleito con el Ayuntamiento; la orden municipal de paralización de las obras provocó la indignación de las gentes afines a Cervantes, que demandó en 1993 al alcalde entonces de Córdoba, Herminio Trigo, ganando el juicio por Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y teniendo los maristas todo el respaldo legal y judicial para el polideportivo. El Colegio, en fin, tenía forma de L, con cinco plantas en el brazo largo y cuatro en el corto y un amplio vestíbulo-recibidor en el que se colocaron en una vitrina los trofeos obtenidos por el Colegio y a donde daban las oficinas, despachos y sala de profesores. Para evitar problemas económicos y posibles trabas políticas en un futuro español incierto, los hermanos maristas creaban la empresa Promociones Escolares, en la que controlaban todas las acciones, y que pasaba a ser propietaria del Colegio Cervantes, como refleja el Acta del Consejo Local del 16 de noviembre de 1974.

Realmente fascinados debían estar los hermanos y la familia marista con el nuevo y propio edificio colegial, tras las inquietudes y estrecheces de los últimos cuarenta años, pero los primeros tenían un segundo motivo para alegrarse: por fin tendrían una residencia exenta para la comunidad. En efecto, separado del colegio por un hermosísimo y cuidado jardín, donde destaca el cedro plantado en 1979 por Juan Manuel Anguita Blanco, primer alumno de Cervantes y Miguel Ángel Jiménez Pedrero, último alumno matriculado ese año, y la imagen de la Virgen María, donada por el directivo de los AA.AA., Rafael Córdoba, se alza una residencia de tres plantas para vivienda de los hermanos maristas, de comodidad y sencillez reconocidas. Precisamente la capilla de esta residencia cuenta con vidrieras de tema abstracto de Antonio Povedano Bermúdez, pintor natural de Alcaudete (Jaén) pero cordobés de adopción, amigo de los maristas, uno de los más importantes artistas españoles contemporáneos y vitralista de fama internacional. Entre sus vidrieras en Córdoba destacan, también, las del templo Santa María Madre de la Iglesia y las de los colegios Bética (Institución Teresiana) y Sagrada Familia (las francesas). En 1978, el colegio se dotaría de una capilla para el alumnado donde, igualmente, destacaban las vidrieras, en este caso de temática religiosa y obra de Tomás Egea Azcona, antiguo alumno marista del Colegio La Fuensanta, de Murcia.

En octubre de 1973, los alumnos maristas inauguraban el nuevo Colegio Cervantes. La empresa de autocares Autotransportes López iniciaba una relación con el colegio, que dura hasta la actualidad, recogiendo alumnos por toda la ciudad, en numerosas líneas (llegaron hasta nueve). Era la primera vez que Cervantes abandonaba el centro urbano y la primera que un centro privado religioso se instalaba en un barrio de clase media baja, si exceptuamos el caso de Nuestra Señora de las Mercedes de las mercedarias, en el Campo de la Verdad. La Fuensanta era, además, en la mitad de los setenta, un barrio con influencia del Partido Comunista y serios problemas de delincuencia en alguna de sus calles. Sin embargo, y superados unos roces iniciales con los colegios públicos de la zona, Cervantes se integraría perfectamente en el barrio, ofreciendo sus instalaciones a múltiples actividades ciudadanas a plena satisfacción y acogiendo, cuando se iniciasen las subvenciones estatales, a niños del entorno. Nunca se vería tanta expectación en el barrio como cuando en el campo de fútbol del colegio jugaba el equipo Fuensanta Maristas, que militó en Primera Regional.

Por otra parte, el aludido tema de la delincuencia inicial en el barrio no afectó al colegio. Escribe el H. Francisco Ibáñez en los Anales sobre el intento de robo del coche de la comunidad el 9 de febrero de 1980: “Si consignamos el hecho no es por darle demasiada importancia, sino porque en estos días la prensa nacional y local considera el barrio de La Fuensanta como el cuarto más peligroso de España. Esto no es sólo una exageración sino una solemne mentira. Hay problemillas, pero nada grave. Este es el mayor en siete años”.

El equipo docente de aquel curso inaugural de 1973/74 era el siguiente:

Bachiller y COU

EGB

La Comunidad Marista del Cervantes la completaba el H. Antonio Merelo Pérez, llegado ese curso, como administrador y los HH. Tomás Corral y Miguel Tellechea, jubilados.

La vida académica

La Ley General de Educación (LGE) del ministro Villar Palasí, aprobada en 1970 y que preveía la creación de los ocho cursos de la Educación General Básica (EGB, obligatoria de los 6 a los 14 años), los tres del Bachillerato Unificado Polivalente (BUP) y el Curso de Orientación Universitaria (COU), fue rápidamente puesta en práctica por Cervantes. En el curso 1971/72 comenzó a funcionar la primera promoción de la EGB, en concreto en el curso 5º; en 1973/74 funcionaría el primer COU; y en 1975/76 aparecería el 1º de BUP. La Primera Enseñanza no llegó a conocer el nuevo colegio del barrio de la Fuensanta y el Bachillerato Elemental y Superior apenas durarían un par de cursos académicos. La siguiente legislación educativa, la LOGSE, llegará a Cervantes en el curso curso 1996/1997, con la instauración de la Primaria y el 1º de la Educación Secundara Obligatoria (ESO).

Los hermanos y el profesorado seglar harán un esfuerzo por mantener en estos años el nivel que se les exige y a fe que lo consiguieron. Preocupados por el éxito académico de sus alumnos, los docentes maristas han continuado exigiendo un alto grado de resultados en las cinco, primero, y en las tres, después, evaluaciones en que se divide el curso escolar. La Selectividad, el examen público que al finalizar COU da paso a la Universidad, ha sido uno de los objetivos constantes de Cervantes, testimoniando su triunfo el altísimo porcentaje de aprobados. Hoy en día, setenta y cinco años después de su fundación, en instalaciones, trato humano y resultados académicos, Cervantes se ha convertido en uno de los colegios de referencia en Córdoba y las solicitudes de admisión de alumnos se agolpan en sus puertas.

Cervantes se fue adaptando también al nuevo marco legal de los colegios privados concertados, que reciben subvención estatal en la enseñanza obligatoria. En Córdoba, hasta el curso 2007/08, todos los colegios privados católicos han escogido esta línea, excepto Alzahir y El Encinar. En el curso 1978/79 se inició la subvención en EGB con un 50% de la mensualidad, en el 1980/81 pasó al 58%, en el 1981/82 al 68’7%, en 1983/84 al 72’8% y llegando al 100%, gratuidad completa, en el curso 1989/90.

El acogimiento a estas subvenciones llevó consigo aceptar las normas legales de la Administración para la admisión del alumnado, muy rígidas y primando excesivamente la proximidad geográfica, que más de un dolor de cabeza le han dado a la dirección de Cervantes y que han impedido a muchas familias que deseaban ver a sus hijos en el Colegio, cumplir ese anhelo: “Las familias ven restringido su derecho a elegir el centro por su definición, por su ideario. La familia puede ser obligada a inscribir a los hijos en un centro por razón de su proximidad aunque el ideario de este centro sea contrario a la concepción familiar de la vida ¿Para qué definir un centro si no se le puede elegir por su definición?” se lamentaba la revista Eco Marista en 1984. Igualmente hubo de constituirse un Consejo Escolar como máximo órgano rector del centro. Hubieron de ser superadas iniciales suspicacias, dada la escasa representación que la LODE preveía para los titulares de los centros privados: “La entidad titular queda en escasa proporción con los demás estamentos (3 de 15). Ante esta visión quién se sentirá estimulado para la fundación de centros de enseñanza. Con el tiempo sólo quedarán los centros públicos... Al titular le puede ser impuesto un director que se halle lejos del ideario e incluso ser contrario a la definición del centro... Extraña empresa la ideada por el PSOE, cuyo titular no interviene en la elección de personal, siendo el único responsable económico”, se insistía desde la misma revista.

Sin embargo, la fuerte labor concienciadora de los hermanos y de los profesores y padres afines, llevaron a que el Consejo Escolar estuviera constituido por simpatizantes del Ideario del Cervantes: “Hay que participar, cada uno según sus fuerzas y posibilidades, en esta lucha que nos concierne a todos: El futuro de nuestros hijos está en nuestras manos; consigamos para ellos una sociedad tolerante en la que distintos tipos de escuelas puedan convivir en armonía, para el mayor enriquecimiento de un mundo auténticamente libre y pluralista”, había advertido en el número 0 de Eco Marista, de 1979, Luis Alberto Petit, presidente de la Federación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos. El primer Consejo Escolar de Cervantes, tras las elecciones de octubre de 1984, obtuvo los siguientes representantes:


Equipo directivo: Entidad Titular: Profesores:

H. Juan José Mina Ezpeleta (Director)
H. Javier Lusarreta Huesa (Subdirector)
H. Antonio Merelo Pérez (Administrador)
H. Ignacio Martínez Seco (Director EGB).

H. Francisco Ibáñez Cámara
H. Maximiliano Boada Carazo
H. José Cabello Carrasco

Mª Eugenia Borrero Cuenco
Antonio Higueras Mangas
Samuel Gálvez Pozuelo
José Peralbo López

Padres: Alumnos Personal no docente:

Manuel Porras del Corral
Ricardo Vaamonde Lemos
Anselmo Díaz
Mª Jesús Méndez Picón

Gonzalo Capitán Requena
Juan A. Sánchez Dantas

José Gavilán Trigueros


Otro gran cambio trascendental para Cervantes lo iba a vivir el colegio en su definitiva ubicación de la Fuensanta: la inclusión de alumnado femenino. En las reuniones del Consejo Local de marzo de 1974 se planteó la escasez de alumnos de 6º de Bachiller para formar el COU el siguiente curso y la posibilidad de que éste sea mixto. Así, en el curso de 1974/75, tras cuarenta y un años de “masculinidad”, las aulas del Colegio Cervantes veían alumnas. Esta innovación afectó sólo al recién instaurado COU y colegios femeninos como Santa Victoria, Bética, Divina Pastora, Sagrado Corazón y Sagrada Familia, enviaron a sus alumnas de BUP a Cervantes, en una época en la que aparte del colegio de los maristas, sólo Virgen del Carmen, San Francisco de Sales y La Salle, impartían COU entre los colegios privados católicos de la capital. El alumnado femenino fue acogido sin problemas, incluso mimado para que no sintiera ninguna extrañeza, y en la entrega de insignias de AA. AA., el 5 de enero de 1975, por primera vez la recibirían chicas, siendo elegida Cristina Correa Fernández, vocal de la Junta de la Asociación de AA. AA. en representación de esa promoción.

La brecha de la coeducación ya estaba abierta y durante el curso 1979/80 un importante grupo de padres, deseosos que sus hijas recibieran la educación marista, “presionó” a la Dirección para que al año siguiente el BUP fuera también mixto, lo cual no se consiguió entonces pero sí para el curso 1984/85. En lo que respecta a EGB, con la gratuidad completa alcanzada en 1989/90, también esta etapa se hizo mixta. Con motivo del 50 aniversario de Cervantes, Sánchez Blanco, un antiguo alumno, en ese momento padre de una alumna de COU, tras manifestar su nostalgia y sus recuerdos escribía: “Pero todavía, casi reciente, la conmoción emotiva-intelectual que perdura y se agiganta, es cuando vi a mi hija, con sus vibrantes, desenfadados, alegres, inconscientes, juguetones y cariñosos 17 años, besando a sus profesores. ¡Cielos! pensé ¿Han pasado cuarenta años o dos siglos? Qué enorme diferencia de la imagen, un tanto adusta, circunspecta, lejana, de la mayoría de los hermanos, por aquellos largos pasillos del caserón frente a Santa Victoria, de estos hermanos vistiendo de paisano y dejándose coger del brazo y besar por chavalinas poco más que quinceañeras. Algo más, mucho más que el Vaticano II había pasado, como un huracán, por el viejo Colegio Cervantes. Disfruté viendo a los viejos “ogros”, profesores de mi hijo, quitándose a manotazos, como moscas, las crías, que gritaban, reían, jugaban y saltaban informales. ¡Bienvenidos los nuevos tiempos! Mi viejo Colegio Cervantes se llenaba de risas femeninas, de vuelos de faldas... En este feliz cumpleaños me alegra, me ilusiona celebrarlo con los nuevos aires, con los nuevos modos. Pasados quedan los pasados años. ¿Qué diferente, verdad, H. Tomás?”.

La siguiente gran novedad académica, tras la conversión de Cervantes en un colegio mixto, llegaría en el curso 2006/07, con la instauración de la Educación Infantil. Esta nivel educativo, de los 3 a los 5 años, lo que en su día se llamó Preescolar, nunca había tenido cabida en los planes educativos maristas cordobeses que tomaban a los alumnos ya con 6 años 1º de Primaria, pero la insistencia de los padres en dotar al colegio de esta educación, llevó a realizar unas obras que transformaron el espacio de la piscina en un edificio unido, pero aislado del resto del colegio, para que los más pequeños den allí sus primeros pasos humanos y escolares. El éxito, a día de hoy, de la apuesta es absoluto.

Actualmente, con alrededor de mil alumnos repartidos entre los tres cursos de Infantil, seis de Primaria, cuatro de ESO y dos de Bachiller, todos con dos o tres líneas, las cosas han cambiado mucho respecto a aquellos tiempos heroicos de la Plaza de la Compañía. Ha desaparecido la vacación del jueves por la tarde, pero la semana termina el viernes; Navidades (unas dos semanas), Semana Santa y verano son las vacaciones más fuertes; se mantienen fiestas como el día de la Virgen del Pilar, la Inmaculada o el Primero de Mayo y han nacido otras de contenido político, el Día de la Constitución (6 de diciembre), desde 1978, y el Día de Andalucía (28 de febrero), desde 1983, que sustituyen a las de la época de Franco. Para siempre, se han perdido el día de San José, la Ascensión y el Corpus. La celebración de los patronos de la Enseñanza, San José de Calasanz (27 de noviembre) y Santo Tomás de Aquino (28 de enero) se ha unificado entorno al Día de Andalucía, para lograr un “puente” en el calendario del segundo trimestre, siempre más denso. Respecto al horario, para Bachillerato y 3º y 4º de ESO es intensivo por la mañana y para el resto de los cursos desdoblado tres días a la semana.

Desde hace varios años, Cervantes reparte entre sus alumnos, a principio de curso, una completísima y muy bien presentada agenda escolar, exclusiva del colegio. En ella se refleja el carácter propio del centro, las normas de convivencia y las personas y las actividades que componen la Comunidad Educativa del colegio y la Familia Marista cordobesa. Facilita dicha Agenda, la comunicación entre el colegio y la familia del alumno.

El personal que ha formado parte de la plantilla del Colegio Cervantes durante el curso 2007/08, con el H. Chano Guzmán como director general, Francisco José Luque Oteros como jefe de estudios de Primaria y Manuel Porras García como jefe de estudios de Secundaria, ha sido el siguiente:

A ellos hay que añadir los hermanos jubilados que permanecen en Cervantes y en la comunidad marista cordobesa y prestan diferentes tipos de servicios: H. Florencio Andueza Álvarez y H. Carlos Rubio.

Para finalizar este apartado, ofrecemos los siguientes cuadros comparativos sobre la evolución del número de alumnos y el coste de las mensualidades en Cervantes, durante este período.


Evolución del número de alumnos matriculados en Cervantes
1973/74 1978/79 1983/84 1988/89 1993/94 1996/97 2002/03 2007/08
Infantil - - - - - - - 105
1ª Enseñanza 946 1213 1145 1016 960 768 857 645
2ª Enseñanza 328 496 486 543 480 419 143 243
TOTAL 1.274 1.709 1.631 1.559 1.440 1.187 1.000 993


(Por 1ª Enseñanza entendemos la antigua denominación de EGB, 8 cursos, y desde 1996/97 la actual de Primaria y ESO, 10 cursos. Por 2ª Enseñanza entendemos BUP y COU, 4 cursos, y desde 1997 el actual Bachiller, 2 cursos)


Comparación mensualidades a abonar por los alumnos de Cervantes
Grado 1975/76 1996/97 2002/03 2007/08
Infantil - - -
1ª Etapa EGB 1.400 ptas. Gratuita Gratuita Gratuita
2ª Etapa EGB 1.600 ptas.
BUP 2.000 ptas. 23.500 ptas. 205 euros 263 euros
COU 2.500 ptas. 24.500 ptas.
Comedor 1.500 ptas. 10.800 ptas. 85 euros/mes 99 euros/mes
Transporte escolar 500 ptas.

Primaria 7.500 ptas.
Bachiller 6.300 ptas.

683 euros/año 870 euros/año

Las actividades extraescolares

Muchas de las actividades extraescolares de esta etapa del Colegio Cervantes hunden sus raíces en una tradición que se remonta, bien a la época del Palacio de Torres Cabrera o la de la Plaza de la Compañía. Así, en su nuevo destino definitivo, Cervantes ha seguido celebrando la entrega de premios, aunque pasándola del Gran Teatro al propio Colegio; el Día del Libro y el Día de Marcelino Champagnat, se han continuado conmemorando con actividades literarias y celebraciones religiosas, deportivas y musicales. Los campamentos de verano siguieron celebrándose en Mallorca, Sabinillas, el Puerto de Santa María y actualmente en Villa Onuba (Fuenteheridos, Huelva), con una asistencia anual de más del centenar de niños y con profesores y antiguos alumnos como monitores: “Es compartir los momentos de alegría, de soledad, los chistes del Fuego de Campamento, las preparaciones para la revista de tiendas, la hora de la clasificación, los ratos de ensayos de cantos, los juegos, las salidas al Puerto, a Arcos, a Ceuta, etc. ... Es todo eso y mucho más lo que hace que cada año se añore el volver a juntarnos”, explicaba el H. Juan José Mina. El Movimiento Scout continuó contando con importante presencia en el Colegio, siendo el antiguo alumno y profesor actual de Cervantes, José Enrique Carretero de Lara su gran animador. Los viajes siguieron teniendo gran importancia en el mundo colegial; las excursiones de un día tuvieron más empaque y ya se visitaban ciudades como Granada, Málaga o Jaén, con absoluta entrega y dedicación por parte de los profesores, hermanos y seglares; los Viajes Fin de Estudios alcanzaron en esta época destinos mucho más lejanos que en años anteriores: Galicia o Mallorca al final de la EGB, Canarias o Italia al finalizar el BUP.

Las actividades pastorales gozan de gran dinamismo y organización en el Cervantes de esta cuarta etapa, así como los actos benéficos mantienen una larga tradición, siendo, quizás, el más veterano el Domund: “Un año más ha vivido el colegio las jornadas del Domund con intensidad creciente. Lo han vivido los profesores con sus catequesis misioneras durante una semana. No han faltado tampoco conferencias, montajes y celebraciones Eucarísticas orientadas en el mismo sentido. Lo han vivido los alumnos, pequeños y mayores e incluso un buen grupo de antiguos alumnos que admirablemente siguen colaborando con el colegio en diversos aspectos. Cada uno ha trabajado a su modo: unos hucha en mano, y con simpatía invitando a los transeúntes a depositar un donativo para el Domund, otros presidiendo las mesas petitorias instaladas en lugares estratégicos de nuestra ciudad”, escribía el H. Ignacio en Eco Marista en 1984. La recaudación ha ido siempre en aumento, desde las 358.040 ptas. de 1979 al 1.080.000 ptas. de 1997, pasando por las 743.000 ptas. de 1985. A ellos se suma la Campaña de Navidad, con recogida de alimentos y ropa, distribuidos luego por parroquias necesitadas y las obras de caridad de los Hermanos de la Cruz Blanca y las Hermanas de Sor Ángela de la Cruz. En el segundo trimestre, la Campaña contra el Hambre en el Mundo, con el tiempo denominada de Manos Unidas, se celebra con idéntico éxito todos los años. El H. Ignacio explicaba así, en 1986, la importancia de estos actos: “Consideramos las Campañas del Domund, Navidad y Contra el Hambre, que a lo largo del curso celebramos en el Colegio, muy propias para la educación en solidaridad con los más necesitados espiritual y materialmente, aportando el granito de arena para solucionar, en la medida de lo posible, sus necesidades”.

Desaparecido a fines de los años sesenta el Centro de Acción de Católica, los alumnos de Cervantes que quisieron comprometerse en una obra de caridad, encontraron en un principio, en las visitas al vecino Asilo de Ancianos del Campo Madre Dios, un terreno propicio para sus inquietudes. Actualmente, y desde hará unos veinticinco años, el espíritu marista ha calado en dos grupos y una ONG. Los Grupos de Amistad de Córdoba, constituidos en 1982 como Asociación Juvenil, están dirigidos a los alumnos de los últimos cursos de la escolarización obligatoria y se dedican a catequesis de poscomunión y a la defensa de los países subdesarrollados, organizando desde 1986 por las calles de Córdoba, en el penúltimo domingo de noviembre, una Marcha Joven como día de convivencia y encuentro juvenil para concienciación social y aportación benéfica. A principios del presente siglo, esta actividad se cambió por el festival Con Otra Marcha, celebrándose en el colegio con idénticos fines y espléndidos resultados. Los Grupos de Vida Cristiana, en la misma línea, se dirigen hacia los alumnos del Bachiller y universitarios, iniciándose con el Sacramento de la Confirmación y continuando con vivencias y convivencias festivo-cristianas a lo largo del año. Desde hace unos años, también, los alumnos de Cervantes viven en el tercer trimestre una semana de concienciación de la ONG Marista SED (Solidaridad, Educación y Desarrollo), con charlas, montajes audiovisuales y Eucaristías, orientada fundamentalmente a que conozcan la realidad de la misiones maristas en Bolivia, Paraguay, Zambia, Zaire, Ruanda y Costa de Marfil, a sensibilizarles para la solidaridad Norte-Sur y educarles en una visión global más justa y solidaria de la humanidad. SED, cuya sede principal está en Madrid, también promueve y coopera en proyectos de desarrollo entre los marginados y el Sur, por lo que se realiza una cuestación que, en el Cervantes, en 1997, recaudó 700.000 ptas.

Se perdieron celebraciones religiosas como las misas del sábado o del domingo y el rezo en la clase del Rosario, víctimas del cambio de los tiempos, pero siguió la oración y reflexión cristiana al comenzar las clases por la mañana, las Eucaristías mensuales, preparadas por los propios alumnos, ejercicios espirituales y el tradicional Mes de María. Sobre ésta última actividad el H. Francisco Ibáñez hace en los Anales de 1980 la siguiente reflexión: “El Mes de María pierde ilusión colectiva. No obstante son muchos los signos externos que demuestran sigue vivo. Se ven, en las filas, niños con ramos de flores, las clases se ven adornadas, o motivadas, ya con altarcitos ya con decoraciones marianas en las pizarras, posters marianos por corredores y escaleras, etc. Así mismo, en la programación de apostolado hay espacio para emotivas Eucaristías para todos los cursos”. Efectivamente, la devoción a María seguiría inculcándose en el “Cervantes” como un hilo conductor en sus setenta y cinco años de existencia. Como celebración religiosa en este período del Colegio, se introdujo, con notable éxito, la celebración en Nochebuena de la Misa del Gallo, en el salón de actos, abierta a todos los integrantes de la Familia Marista.

Como novedad de esta época más reciente de la historia del Cervantes, aparecieron las fiestas de los sábados por la noche. Surgieron a finales de los setenta y se prolongaron durante todos los ochenta y parte de los noventa, en un salón de actos convertido en improvisada discoteca. Su gran promotor fue el H. Juan José, incansable animador, barman, disjockey y músico, arropado por una pléyade de incondicionales alumnos y antiguos alumnos, inasequibles al desaliento. Era una gran prueba de la adaptabilidad a los nuevos rumbos de la juventud del veterano colegio y la filosofía era muy simple, ya que los jóvenes optaban por fiestas nocturnas y música moderna, dársela en el recinto colegial, que era seguro, sano y vigilado cobijo. No faltaron padres de alumnos ni hermanos que criticaron esta experiencia, pero la gran mayoría la apoyó y el tiempo dio la razón al H. Juan José: en toda Córdoba se hicieron famosas las fiestas de Cervantes, por su buena organización, su ambiente y su música en vivo. Allí acudieron alumnos no sólo del Cervantes, sino de toda Córdoba, muy lejanos ya los tiempos de las estrictas separaciones que narrábamos en su momento entre los colegios masculinos y femeninos. Los alumnos del COU de cada año gestionaban la barra y hubo cursos que llegaron a recaudar 10 millones de pesetas, que destinaron a costearse el Viaje Fin de Estudios. Y lo que es más importante, todos se sintieron más identificados con el Cervantes, aunque ello supusiera para algún padre tener que aceptarlo a la fuerza ante el apoyo del resto de los padres a la iniciativa.

Precisamente este ambiente festivo, y la colaboración entre los AA. AA. y el H. Juan José, hicieron posible que la Familia Marista cordobesa dispusiera de una caseta en la Feria de Córdoba, con el nombre de Ademar, desde 1980 hasta 1993, cuando la Feria dijo adiós a los jardines de la Victoria para trasladarse al Arenal. Y también debido a este clima lúdico que dominó a Cervantes en esta etapa, surgieron numerosas actividades musicales: con la llegada del H. Juan José en el curso 1976/77, se inició la formación de grupos musicales de alumnos y antiguos alumnos, llegando a formar hasta doce agrupaciones de rock, pop, música discoteca, música suramericana, salsa... y una magnífica tuna, creada en 1978 y que estaba integrada, entre otros, por el propio H. Juan José, con su acordeón, Francisco Oteros Fernández, Manuel Ángel García Matas, Francisco Camargo Jiménez, Ángel Gómez Solís y Antonio y Javier Ruiz Moruno, y que animó con sus serenatas, durante años, las noches cordobesas de los viernes. El más famoso conjunto musical fue Samantha, de finales de los setenta y principios de los ochenta, integrado por Manuel Ángel Jiménez Arévalo, Manuel Martínez Lagares y Javier Velasco Cañadas. Los grupos musicales amenizaban las fiestas de los sábados, acompañaban las Eucaristías del colegio y eran solicitados, por su fama y calidad, para distintos actos, incluso fuera de Córdoba. Sin duda en este punto hay que citar a Belén Laguna, la mejor voz femenina que ha pasado por el Colegio y que como tal fue premiada por la Asociación de AA. AA. en la Asamblea de 1987. Las actividades musicales siguieron garantizadas con el director de Cervantes, H. Juan Ignacio Poyatos, que no dudó en coger la guitarra eléctrica y formar un grupo musical, y con los incombustibles H. Juan José y Manuel Llamas que, el primero tras su órgano y el segundo con la batuta, eran capaces de dirigir cualquier coro.

Las representaciones teatrales, más allá de las puramente escolares, también tuvieron hueco en las actividades extraescolares del nuevo Cervantes. En su escenario se representaron, entre otras, Medea de Eurípides, por los alumnos de la Escuela de Arte Dramático, en 1979; la ópera rock Hair, por un grupo de antiguos alumnos, liderados por Javier Martín Fernández, en 1980 y Enrique IV del antiguo alumno Alberto Rubio Ritoré, por el grupo de teatro Cultura Viva, en 1983. Conciertos, ballets, cine (en 1977 se proyectó Johnny cogió su fusil, otro signo de la apertura del Cervantes), concursos de fotografía y de pintura, completaban la oferta cultural del Colegio.

Y no podemos terminar este repaso a las numerosas actividades extraescolares del período 1973-2008, sin hacer referencia a las dos grandes efemérides que celebró Cervantes en esta etapa, antes de la actual del setenta y cinco aniversario fundacional: El cincuenta aniversario de su fundación y el centenario de la llegada de los maristas a España. En 1983, Cervantes cumplía 50 años y si en 1958 el Consejo Provincial no consideró apropiado celebrar las Bodas de Plata, ahora las de Oro se iban a conmemorar por todo lo alto; Asociación de Padres, Asociación AA. AA., hermanos, profesores y alumnos se iban a encargar de ello: se convocó un concurso de carteles con motivo del Cincuenta Aniversario y la revista Eco Marista le dedicó los números 6 y 7; aparecieron reportajes en la prensa local con entrevistas al director H. Carlos Rubio y a los hermanos más veteranos, Tomás e Ignacio, en La Voz de Córdoba el 12 de enero, en el Córdoba el 30 de enero y en Tendillas 7 el 28 de febrero de 1983; el salón de actos del colegio contempló tres magníficos espectáculos: el 25 de febrero el Real Centro Filarmónico “Eduardo Lucena”, bajo la dirección de Antonio Sánchez, celebró un concierto de temas cordobeses; el 15 de abril actuó el grupo de ballet clásico de Maruja Caracuel y el 20 de mayo, dirigidos por Luis Bedmar, actuaron la Orquesta Municipal de Córdoba y la Coral del Colegio Cervantes. Del 15 de noviembre al 15 de diciembre, Correos de Córdoba utilizó un matasellos conmemorativo de la fundación del Cervantes. El año se cerró con la Vigilia de la Inmaculada, en la que el obispo de Córdoba, monseñor José Antonio Infantes, bendijo la imagen de la Virgen colocada en el jardín del Colegio.

Con respecto al centenario que en 1986 se cumplía de la llegada de los maristas a España, la Familia Marista cordobesa se unió a él estando presente en su inauguración en Gerona y en su clausura en Madrid. Eco Marista le dedicó su número 12. Córdoba y el Cervantes, albergaron el 26 de abril la Final de la Canción Marista a nivel nacional, de cuya celebración viene una amplia reseña en el número 9 del Boletín Informativo que el Secretariado Permanente del Centenario editó.

El baloncesto

Los deportes mantuvieron su tradicional importancia en el colegio, más ahora si cabe, gracias a las magníficas instalaciones deportivas iniciales del nuevo Cervantes y de las que se fue dotando con el tiempo. Fútbol, futbito, tiro neumático, tenis de mesa, ajedrez, balonmano, natación, voleibol y balonkorf (un curioso deporte similar al baloncesto pero que podían jugar chicos y chicas del que fue pionero en Córdoba el Cervantes), tienen cabida en las actividades deportivas colegiales, pero, sin duda, la palma se la lleva el baloncesto.

Entre la liga senior ganada en 1956 y la benjamín-mixta del 2006 han sido con total seguridad más de cincuenta las ligas ganadas por los maristas. A escala escolar, provincial, regional y nacional, Maristas Córdoba ha participado con éxito en todas las competiciones (minibasket, infantil, cadete, juvenil, junior y senior) desde su creación como club el 15 de septiembre de 1975. El 8 de abril de 1979, obtenía en Huelva el I Campeonato de Andalucía para juveniles al imponerse en la final al Universitario de Granada por 89 a 80, título que revalidó al año siguiente. En 1981 el equipo junior se proclamaría campeón provincial y ascendería al Grupo X de la 3ª División nacional, donde militó varias temporadas con jugadores como Ramiro, Hueso, Cantillo, Houston, Rafael López, Juan Fernández, Alfonso, Garrido, Amador y Calvo. La vitrina de trofeos que hay en el vestíbulo del colegio, está llena a rebosar de copas de campeones. El actual Maristas es, por supuesto, el club con más ligas cordobesas en su palmarés con una ventaja importante sobre otras entidades históricas como el CES, Colegio Virgen del Carmen, club Juventud o Salesianos. También estamos ante el club actual que más años lleva consecutivos trabajando la base ya que desde 1941 nunca ha dejado de practicarse el baloncesto.

En la actual sede de Cervantes han llegado más del 90 por ciento de los títulos. En esta etapa el baloncesto fue promovido por el H. Carlos, posteriormente director del Colegio, ayudado por el H. Andrés y el H. Serafín, que formaban un equipo muy importante junto también al H. Juanjo, que desde otras facetas ayudaba a conseguir fondos económicos para el deporte. Junto a estos hermanos el primer entrenador seglar que se les unió fue Jesús Orozco, propulsor importante del baloncesto en el colegio. Éste trajo al año siguiente a entrenadores de prestigio dentro del panorama baloncestístico de la época (José Luís de los Reyes “El Pipa”, Manolo González, Antonio Millán y Eduardo Burgos, etc.). Eduardo Burgos fue jugador del Maristas Senior que jugó la fase de ascenso a Tercera División, pasando en sus últimos años de jugador a entrenador, habiendo sido antes antiguo alumno del colegio. Posteriormente han ido pasando por Maristas entrenadores importantes y de relevancia en el baloncesto cordobés (José Luís Vega, Fernando León, Fran de la Riva, etc.) todos ellos con su trabajo y esfuerzo han contribuido a formar jugadores y lograr innumerables campeonatos. Seria importante destacar a la última hornada de entrenadores surgida en la que es importante destacar a Luís Requena y Sebastián (Chany) del Rey, que fueron antiguos alumnos, luego jugadores y se quedaron de entrenadores y en el caso de Chany ahora profesor y Coordinador de Deportes. También es necesario reseñar la introducción del baloncesto femenino en el colegio, unida a la introducción de alumnas en las aulas, siendo sus primeros entrenadores Raquel Rodríguez y el H. Serafín.

Hemos tenido muchos aficionados ilustres, llegándose a reunir en el patio del colegio más de 500 personas (gradas supletorias) para asistir a algunos partidos de cuando el equipo militó en 3ª División, e incluso en eliminatorias de play-offs de federados. De entre los innumerables fans y aficionados habría que destacar a dos hermanos que nunca se perdían ningún acontecimiento deportivo, el H. Tomás y el H. Ignacio, que siempre alentaban a los chavales y vivían las partidos con gran entusiasmo.

Muchas personas han destacado en su labor dentro del baloncesto de Maristas, pero quizás dos figuras han destacado con luz propia en la historia de los Maristas (por su alargue y labor en el tiempo), el H. Serafín Mayor y Eduardo Burgos. El primero le dio en la década de los ochenta un impulso tal al baloncesto que lo llegó a situar en la cima provincial a nivel de base y muy cerca del club Juventud entre los séniors. No hay que olvidar que el Maristas compitió en Tercera entre los años 1982 y 1985, cuando era la cuarta categoría nacional, y que estuvo incluso algún año muy cerca de subir a la Segunda División donde estaba el club de Andrés López. Manolo González y Eduardo Burgos entrenaron en aquel trienio al equipo senior. Eduardo Burgos fue entrenador del colegio durante un cuarto de siglo. Por sus manos pasaron centenares de jugadores hasta su retirada hace menos de un lustro. El sello del H. Serafín y Eduardo Burgos está aún presente y en el colegio Cervantes se les sigue venerando a ambos.

Tres jugadores que han pasado por los Maristas han llegado con el tiempo a la ACB, el escolta Curro Ávalos, el pívot José Torrubia y el pívot de 2 metros Joaquín Ruiz Olmos. Ávalos disputó entre 1991 y 1999 con Unicaja 198 partidos, para anotar 889 puntos, fue internacional júnior y sub 23, siendo bronce en el Europeo del 94 y perdió por 3-2 aquella final de la ACB de1995 que se le escapó al Unicaja por un triple errado por Mike Ansley. Torrubia jugó 12 partidos con Caja de Ronda en la primera categoría nacional entre los años 1989 y 1991 para anotar 28 puntos; también compitió en Primera, la LEB y la EBA con clubes como el Melilla, el Cajasur o el Círculo Pacense y fue el primer jugador cordobés capaz de fichar con un contrato profesional por un equipo extranjero (el portugués del CAB Levis Store). Por su parte, Ruiz Olmos jugó en el Real Madrid desde el año 1981, siendo internacional en todas las categorías desde cadetes hasta juniors, al siguiente año jugó en el Collado-Villalba, también en Primera División-ACB, y posteriormente pasó por Juver de Murcia, Caja Plasencia y Badajoz en LEB.

El evento deportivo más característico de la historia marista es el Torneo de Navidad. Esta iniciativa fue puesta en marcha en 1989 por Luís Pintor, José Luís Aneri y Fernando León, éste último con el hotel Hesperia a sus espaldas. Durante más de una década tuvo los mismos mentores hasta que en el 2000 retomaron su organización Sebastián del Rey y Luís Requena. El torneo se ha convertido con el tiempo en un clásico de las navidades baloncestísticas cordobesas. Todos los jugadores que han salido de la cantera cordobesa en las dos últimas décadas han pasado por esta competición tan singular.

El padre Jesús Mendoza

El padre Jesús Mendoza González, dominico del convento cordobés de San Agustín, marcó una etapa en el Cervantes. Se hizo cargo de la dirección espiritual del colegio en 1973 y por su entrega y esfuerzos diarios, por su ilusión generosa, por su dimensión sacerdotal, por su carácter abierto y amable, por su facilidad de palabra, por su inteligencia, por su identificación con lo marista y por su habilidad para saber conectar con los niños y adolescentes de una sociedad cambiante, Jesús Mendoza ha sido, sin duda, un capellán clave en la historia de Cervantes. Fue tutor de 1º BUP, al principio, por necesidades académicas, pero luego se volcó en la organización de las catequesis de comunión, poscomunión y confirmación, en ejercicios espirituales y Eucaristías para los alumnos (diariamente se decía misa durante el recreo, más las celebraciones especiales), en las campañas del Domund, de Navidad y del Hambre y en clases de Religión; colaboró en todo tipo de actividades extraescolares y la puerta de su despacho siempre estuvo abierta para recibir y atender cualquier necesidad espiritual, inquietud social o escolar, grande o pequeña, de los alumnos.

Dinámico y actual, se mantuvo siempre en la línea eclesial que marcaría desde 1978 el nuevo papa Juan Pablo II y de él y de los maristas es preciso destacar en todas sus charlas, escritos y homilías, el amor hacia la Virgen María: “Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres. Confiando en tu amor de Madre nos acercamos a ti, especialmente en este mes de mayo dedicado a tu honor, con humildad en el corazón y una plegaria en los labios: que estés, Madre, en nuestros corazones, en nuestros hogares, en nuestro mundo, amén”, escribía en Eco marista de mayo de 1982.

Apostó siempre por realizar convivencias con los alumnos: “El poder hablar con claridad, sinceridad y sin miedos. Poder tener una Eucaristía a gusto y sin prisas. No se pierde el tiempo y sí se gana mucho por el aire de reflexión y sinceridad”, en la misma revista, y por la amistad: “La esencia de lo humano y de las relaciones personales en cualquier ámbito es la amistad. La actividad común y la convivencia harán florecer la amistad entre aquellos que se sienten con ganas de participar. La amistad lo es todo... Por eso nosotros, este año, en el colegio, estamos trabajando bajo un principio hecho lema: Si quieres amistad, sé mas humano cada día”, escribía en 1984.

Orientó a los alumnos en la esencia de tres importantes períodos cristianos del curso escolar, Navidad: “Que estos días sean de verdad fecundos en armonía familiar. Que sean auténticos en la amistad. Que sean sinceros en el perdón. Ansiosos de ese encuentro con Dios-hombre Jesús. Que sean de verdad días en que la paz no sea mentira ni palabra sin sentido, sino tarea para siempre. Que sea, en verdad y definitivamente, felicidad, porque seamos capaces de hacer que Navidad sea para todos”; Cuaresma: “Cuaresma, además del recuerdo de esos hechos salvadores, cumbres de nuestra vida, es una llamada renovada y urgente a la conversión. Conversión que debe nacer desde dentro de nosotros mismos. Si nuestro corazón cambia, nuestra actitud será nueva. Cuaresma es llamada a esa novedad que es la confesión de que Cristo vive. Confesar con nuestras actitudes que la Resurrección es siempre dinámica, inacabada, porque está dependiendo de nosotros siempre”; y Pascua: “Ya no nos puede asustar nada. Tenemos que huir de la estrechez, de los complejos, del miedo. Renace la tierra. Resucitó Cristo nuestra esperanza, aleluya. Felicidad”.

Las Primeras Comuniones y las Confirmaciones cobraron un significado tremendamente especial con la llegada del padre Jesús Mendoza a la capellanía del colegio. Por primera vez se formó un amplio equipo de catequistas con antiguos alumnos y alumnos de 3º BUP y COU que, bien preparado, impartió catequesis por parejas, a razón de una hora semanal desde noviembre, a los alumnos de 3º EGB que iban a recibir la Primera Comunión ese año: “Yo quería hacer algo, me sentía con fuerzas para colaborar en nuestra fe, y quería que fuesen aprovechadas. El padre Jesús, director espiritual del colegio, me dio la oportunidad. Después de tres días de cursillo de preparación para catequistas, comenzamos nuestra misión de transmitir, con maravillosa ilusión, la doctrina de Jesús a aquellos que fueron sus más amados discípulos, los niños”, afirmaba la catequista María de los Ángeles Medina en 1982. Las hermosas celebraciones eucarísticas tenían lugar en el salón de actos del colegio, a lo largo del mes de mayo, los sábados por la tarde y los domingos por la mañana, en un ambiente festivo pero del que se encargaba el padre Jesús de que no afectase a la verdadera trascendencia espiritual de la ceremonia.

A comienzos del curso 1986/87, la Orden de Predicadores decidió un nuevo destino para el padre Jesús, su tierra canaria, el Santuario de la Virgen de la Candelaria en La Laguna (Tenerife). Su marcha, aunque muy sentida, no dañó su obra catequética, que es uno de los mayores exponentes de la vivencia cristiana de Cervantes y del concepto de Familia Marista. La multitudinaria cena-homenaje que le rindió el Colegio Cervantes en septiembre de 1986, demostró el gran número de amigos que cosechó con su labor: “Gracias, Jesús, porque has sabido llevarnos al otro Jesús. Gracias por tus Eucaristías, tus catequesis, tus ilusiones y los grupos de muchachos a los que has estimulado a Vivir”, reconocía el H. Juan José un par de años antes. Esa amistad imborrable y la formación espiritual que inculcó en cuantos lo trataron, son sus mejores recompensas: “Que siempre sea Cristo-centro y María-ayuda. Amando, acogiendo, sonriendo, haciendo felices, siendo amigos, perdonando, dialogando, es ya una tarea, pero la única que hará mejor la sociedad, el mundo y la familia. Un saludo a todos”. Fueron sus palabras de hasta luego, en ese acto.

Los hermanos maristas en este período

Nueve directores ha conocido el Colegio Cervantes en los treinta y cinco años que lleva funcionando en su sede propia de la Avenida de la Fuensanta. El H. Emilio González Román (1970-1976), presente en Cervantes desde 1968, al que le cupo el honor de inaugurar el nuevo Colegio y ser su director en los tres primeros años de funcionamiento. El H. Fernando Moreno Barrio, profesor del colegio en la segunda mitad de los años sesenta y primera de los setenta y que se hizo cargo de su dirección de 1976 a 1977. El H. Carlos Rubio Múzquiz (1977-1983). El H. Juan José Mina Ezpeleta (1983-1987 y 1988-1990). El H. Javier Lusarreta Huesa (1987-1988) que sustituyó al anterior un curso, por motivos de enfermedad y estudios. El H. Luis Escuchuri Lacarra (1990-1996) llegado en el año 1990 procedente de la dirección de Santa María de la Capilla, de Jaén, dejando Córdoba en 1996 para ir a Nuestra Señora de la Victoria, de Málaga. El H. Juan Ignacio Poyatos Martínez, natural de Granada, se hizo cargo de la dirección de Cervantes en septiembre de 1996, a punto de cumplir los 32 años, tras haber llegado a Córdoba en 1991 procedente de Nuestra Señora del Carmen de Badajoz, convirtiéndose en el segundo andaluz que dirigía el Colegio Cervantes tras el H. Emilio y en el más joven de todos los directores que ha conocido en su historia. Desde 1999 a 2006, ejercerá la dirección Rafael García Porras, profesor del colegio y primer seglar en el puesto, con el cual Cervantes obtendría el Certificado de Calidad. Y actualmente, a partir del curso 2006/07, la responsabilidad de la dirección recae en el H. Chano Guzmán, natural de la provincia de Jaén y que había estudiado COU en Cervantes en el curso 1979/80.


El horario de los hermanos de esta etapa, en días laborables, era el siguiente:


6’30 7’00. 7’30. 8’00. 9’00. 13’45. 14’00. 16’00. 19’00. 20’00. 20’15. 20’30. 21’00.
Levantarse Oración y meditación Misa Desayuno Clase Rosario y visita al Santísimo Comida Clase Estudio religioso Tiempo libre Lectura espiritual Vísperas y Completas Cena


Más de cincuenta hermanos maristas han entrado en las aulas del nuevo edificio de Cervantes, los más mayores tras haber conocido la sede de la Plaza de la Compañía en distintas etapas. Con ellos, el número total de hermanos que ha pasado por la comunidad cordobesa en sus setenta y cinco años de historia, impartiendo clase en las Reales Escuelas de la Inmaculada Concepción y, sobre todo, en el Colegio Cervantes, supera ya los doscientos cincuenta. De esta última hornada merecen destacarse el H. Antonio Merelo Pérez, laborioso administrador, sucesor en esta tarea del H. Tomás; el H. Timoteo Pérez Martínez, que conoció tres llegadas a Cervantes, 1951, 1970 y 1980, teniendo gran vinculación con el noviciado de Maimón; el H. Cándido Vadillo Robredo, alavés del límite con Burgos, marista desde 1923, peregrino de todo el mapa hispano y hasta marroquí, conocedor de seis cárceles levantinas en 1936 y llegado a Córdoba en 1970, con 64 años, donde se dedicó durante trece a sus dos mejores aficiones: la enseñanza de la ortografía y el catecismo a los pequeños; el H. Joaquín Pardo Delgado, llegado en 1972, auténtico factotum de 1º BUP, curso del que llegó a ser tutor de hasta tres secciones el mismo año; los hermanos Boada Carazo Maximiliano (H. Maxi Boada) y Santiago, con toda su bondadosa humanidad y laboriosidad llenaron los años ochenta; el H. José Cabello Carrasco, llegado en 1974 y luego en 1982, profesor de Filosofía en BUP y COU; el H. Florencio Andueza, que desde 1978 repartió sus estancias en Córdoba en tres períodos, permaneciendo a partir de 1995 en Cervantes, rodeado del cariño de los más pequeños; el H. José Luis Molina Requena, cordobés y antiguo alumno de Cervantes, responsable durante muchos años de la pastoral del colegio; el H. Serafín Mayor García, treinta y cuatro años en Cervantes, intercalados con un período como director del Colegio San José de Priego... Pero un espacio especial creemos que merecen dos directores HH. Carlos y Juan José y el H. Francisco Ibáñez.

El H. Carlos Rubio Múzquiz nació en Obanos (Navarra) el 9 de junio de 1941. Su primer destino como docente fueron las Reales Escuelas de la Inmaculada Concepción anejas a Cervantes, el curso 1960/61, retornando para el 1962/63 y 1963/64. Su estancia más larga y decisiva en Cervantes se iniciaría en septiembre de 1973, procedente de Nuestra Señora del Carmen, de Badajoz. Profesor de Química y Matemáticas en el BUP, en 1977 fue elegido director del colegio. Los seis años que estuvo al frente de él fueron decisivos para modernizar y consolidarlo. Cuatro años apenas llevaba en su nuevo barrio, había conocido dos directores y superaba los 1.700 alumnos, España y Córdoba se hallaban en plena transición política, la juventud vivía su etapa más contestataria y los tiempos para la enseñanza católica anunciaban ya que no iba a recibir ningún regalo; las secularizaciones se hacían notar en la Institución Marista y profesores seglares que no habían dado nunca problemas, sacaban a la luz ahora sus discrepancias con el Ideario del Colegio. El Cervantes, sin embargo, se mantuvo y voló más alto, y si ello fue en parte gracias a lo que se dio en llamar Familia Marista, no es menos cierto que la acertada gestión del H. Carlos contribuyó de modo decisivo, como reconoció su sucesor el H. Juan José: “Guardo una gran admiración a la labor serena, tranquila y arriesgada del H. Carlos, que se encuentra estudiando en Roma. Sin el engranaje perfecto con que dejó la máquina colegial, no hubiera sido posible que la Casa marchara como lo está haciendo”.

Apostó el H. Carlos por la Familia Marista: “Expresión afortunada: Familia Marista; tenemos a Cristo, que es camino, verdad y vida, como hermano, y a María por Madre, Modelo y Recurso Ordinario, así se complacía en llamarla Marcelino Champagnat... En la familia no caben posturas críticas llenas de amargura: de los padres hacia los hijos, al ver cómo se van despegando de la casa; de los hijos hacia los padres, porque no se sienten comprendidos; de los profesores a sus alumnos pues no corresponden a sus desvelos; de los alumnos hacia sus profesores pues se consideran discriminados e injustamente tratados. Nada de esto cabe en una Familia, pues familia es amor y calor de Hogar... Esta familia que queremos construir y que la vamos haciendo cada día, no se basa en una amistad humana puramente, aunque no se opone a ella, es en la identificación con los objetivos donde encuentra su consistencia; demos coherencia a nuestras vidas si queremos para nuestros hijos una buena educación; los niños, los educandos, exigen que haya armonía y compenetración en la familia, en el Colegio y entre ambos”, escribía en Eco marista en 1982.

De su etapa como director, el H. Carlos nos recuerda el excepcional ambiente que existía en el colegio entre todos los estamentos educativos y nos explicaba la clave de su dirección: “El magnífico equipo de colaboradores, alumnos, antiguos alumnos, profesores, capellán, matrimonios delegados, entrenadores, animadores deportivos, etc.”. Al terminar el curso se organizaba una excursión para todos los profesores, contribuyendo a conocer la obra de la gran Familia Marista española y muchas veces devolviendo visitas que habían sido acogidas con gozo en Córdoba. La empresa Autotransportes López ponía a disposición de esta excursión un autobús que, en alguna ocasión, fue de estreno.

Quizás la razón del éxito del H. Carlos en su gestión, aparte de su sabiduría para hacer equipos, su infatigable capacidad de trabajo en todos los frentes y la concreción de la idea de la Familia Marista, fue el tener las ideas muy claras sobre la Iglesia y la Sociedad: “Hoy, como hace cincuenta años, nos encontramos con una sociedad descristianizada. La sociedad, como tal, ha perdido el sentido de lo trascendente. A la vista de algunos pesimistas parece que la Barca de Pedro, la Iglesia, va a la deriva; a la Iglesia se la critica desde dentro y desde fuera. Sin embargo, sigue siendo la Iglesia, nuestra tabla de salvación, porque contamos con la promesa: Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los tiempos”. El admitir el cambio de los tiempos: “Ahora no es más difícil, es distinto. Antes, el profesor decía una cosa y se respetaba, no se insolentaba el alumno. Ahora hay otros valores que se cultivan más, como es el espíritu crítico. Esto es importante y conviene tenerlo presente. El que el alumno manifieste espontáneamente lo que piensa, creo que es importante. También ahora hay más confianza entre profesor y alumnos. Nos tutean. Esta confianza también es interesante”. Y el asumir un pasado, pero sin convertirse en estatua de sal: “Todo aniversario lleva consigo unas connotaciones nostálgicas por aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor. No podemos consentir que el cincuentenario se circunscriba a una complacencia nostálgica en el pasado; tampoco sería valiosa esta mirada retrospectiva si nos limitamos a copiar literalmente ciertas fórmulas que en su día tuvieron vigencia pero que necesitan ser actualizadas. Mirar atrás, sí, pero sólo para detectar lo auténtico, lo nuclear, para ver si conservamos nuestra identidad, para analizar si el carisma de Marcelino Champagnat, del cual eran portadores los primeros hermanos, está intacto en nuestro Colegio”.

En septiembre de 1983, el H. Carlos dejaba Cervantes: estudios en Roma, la dirección de la revista marista Presencia 7, Granada, Huelva, han sido varios de sus siguientes trabajos, con la seguridad de que siempre en su corazón y en su mente habría un hueco para Córdoba, no desaprovechando ninguna ocasión para visitarla y mantener el contacto con el Cervantes, de cuya Asociación de AA. AA. es Insignia de Oro. El curso 2007/08 contempló con alegría, el retorno del H. Carlos a “su” colegio, para volver a formar parte de la plantilla.

El H. Juan José Mina Ezpeleta, o H. Juanjo como es conocido, sucedió al H. Carlos en la dirección del Colegio Cervantes en septiembre de 1983. Había nacido en Olleta (Navarra) el 9 de agosto de 1943. A similitud de su paisano el H. Carlos Rubio, su primer destino como docente marista fue Córdoba en el curso 1962/63; marcharía al finalizar el año escolar y no volvería hasta septiembre de 1976, procedente de Nuestra Señora del Carmen de Badajoz. Desde entonces, y durante más veinte años, el H. Juanjo desarrolló su labor en Cervantes. Profesor de Física y Química y Matemáticas en BUP y COU, su figura con la bata blanca y su, casi, inalterable bigote se hicieron habituales en las horas lectivas, sobre todo en su querido y bien utilizado laboratorio de Química. Pero el incombustible H. Juanjo fue capaz de ofrecernos muchas más imágenes a lo largo del día: vestido de tuno y tocando el acordeón, dirigiendo un coro tras el órgano electrónico, cambiando discos durante las fiestas de Cervantes, organizando un fuego de campamento o con el mono puesto y reparando algún foco del salón de actos...

Este navarro afincado en Córdoba fue director del Cervantes de 1983 a 1990, un cargo para el que decía que no servía pero que sacó adelante con éxito gracias al equipo de colaboradores que tuvo (Mateo Vázquez, el padre Jesús, los presidentes de la Asociación de AA. AA. y de Padres, etc.), a la labor previa del H. Carlos y a su indudable carisma con la juventud, en la clase y en las actividades extraescolares. Hombre de acción, poco dado a dejar por escrito sus ideas, éstas se manifiestan en sus obras, sin las cuales no tendría sentido la historia del Cervantes en sus últimos años: Actividades musicales, campamentos de verano, caseta de feria, fiestas del Cervantes los sábados, no habrían existido sin el H. Juanjo y su puesta en práctica de la pedagogía marista de la presencia. En 1978 la Asociación de AA. AA. le impuso su Insignia de Oro y en 1983, a propuesta de los alumnos de COU, recibió la Chasca de Oro.

Sus inquietudes apuntaron también hacia Bolivia, hacia la misión que la Provincia Marista de la Bética tenía en ese país suramericano. Los veranos de mediados de los años noventa los pasó allí, viviendo de lleno una realidad muy distinta de la que contemplaba durante el curso escolar en Córdoba: “Al concluir la experiencia, dos meses, el recuerdo y la oración siempre presente recordando al campesino, llenan mi vida. Me muevo, al mirar el reloj, en sintonía con Bolivia (seis horas menos) y pienso y vivo por mis campesinos. He encontrado a Dios a través del hermano pobre, del laico solidario y de los hermanos comprometidos del distrito. Mis vacaciones estivales parecen ya, que no tienen sentido sin el proyecto Bolivia”.

Desde el curso 2002/03, el H. Juanjo, está destinado en el Colegio Santa María de la Capilla de Jaén.

El H. Francisco Ibáñez Cámara nació el 24 de mayo de 1929 en Jaramillo Quemado (aldea de Salas de los Infantes, Burgos). Con nombre de profesión, H. Modesto, Jaén (durante diez años) y Bonanza, fueron sus primeros destinos en la Bética. En septiembre de 1977, y procedente del Colón de Huelva, llegó al Colegio Cervantes. Profesor de Lengua y Literatura Españolas y Francés en BUP y COU, de Religión y Filosofía ocasionalmente, vivía los exámenes de Selectividad en el más puro estilo de la vieja escuela marista: “No ha sido un buen año; y no por el entusiasmo y trabajo de alumnos y profesores... Se formaron tres tribunales y, casualmente, el 1º fue terrorífico y el 2º y el 3º auténticos coladeros... Por una vez no creemos en mala voluntad ni contubernios, sencillamente mala suerte; relativa, claro, pues pasaron 124 alumnos de los 134 que presentamos. El promedio del tribunal fue de 48 por ciento de aprobados y el trato recibido por otros centros, sobre todo institutos de pueblos, fue de pena. Ningún instituto de la capital estaba en el tribunal 1º”, dejó escrito en 1980 en los Anales.

Magnífico profesor, inteligente y didáctico, lo que nos queda, sin embargo del H. Ibáñez en el recuerdo, es su enorme e inquieta actividad, igual con la pluma que con el pincel, nos queda su ironía, su sentido del humor, sus ganas de vivir: “El H. Francisco Ibáñez fue un amigo que se preocupó por cuantos lo conocimos, tanto en su actividad docente como en cualquiera de las facetas que cultivó. Dado como somos, tan amantes de las titulaciones, sólo diré que fue Licenciado en Lenguas Románicas, hablando perfectamente el francés. Sin embargo, igual cogía un pincel y hacía un hermoso cuadro, que manejaba un soplete para fabricar una bella escultura, soldaba una silla rota o fabricaba unos ceniceros”, recordaba el antiguo alumno y profesor del Cervantes, José Luis de los Reyes.

En el modernizado Cervantes de finales de los setenta y en los ochenta, el H. Ibáñez fue un referente de la “vieja guardia”, pero con toda la gracia e ingenio que le imprimía a cuanto decía, escribía o hacía. Y es que el H. Francisco Ibáñez fue el último gran cronista de la historia del Cervantes; desde su llegada él, hasta su marcha en 1989, se encargó de recuperar una tradición perdida en los años sesenta. La lectura de los Anales y de las Actas de los Consejos Locales, por él escritos, son riquísimas de contenido y amenas de leer, salpicados con más de un comentario genuino. Sus colaboraciones con la revista Eco Marista nos regalaron su labor de cronista, literato e investigador: La educación popular y Marcelino Champagnat (Eco 2), La tercera edad (Eco 5), V Encuentro de la Familia Marista en Jaén (Eco 7), Cena Homenaje a los hermanos profesores del Cervantes de 1933 a 1983, Vigilia de la Inmaculada y Evocación al H. Tomás (Eco 8), Centenario de los HH. Maristas en España (Eco 10), VII Encuentro de la Familia Marista en Huelva (Eco 11) y 1886-1986 Centenario Marista en España (Eco 12), son algunos de sus artículos aparecidos en esa revista que editó el APA del Colegio Cervantes de 1979 a 1986.

Poeta infatigable, el H. Fernando Calvo, recopilador de la obra de Ibáñez, ha logrado reunir nada menos que ciento tres composiciones. Fue el promotor, junto a la directiva de la Asociación de AA. AA., del APA y a la dirección de Cervantes, de la visita anual a la Residencia de los hermanos maristas jubilados en Benalmádena. Colaboró intensamente en el Centenario de 1986, diseñando carteles, llaveros, pisacorbatas y objetos de recuerdo. Fue corresponsal de la Provincia Bética para la revista marista Presencia 7 y dedicó los últimos años de su vida a confeccionar la historia de los colegios de dicha Provincia, impidiéndole su súbita muerte, ocurrida el 5 de enero de 1996 en La Inmaculada de Granada, culminar su proyecto, pero habiendo puesto su trabajo a disposición de quien quisiera aumentar la investigación. Como buen cronista, nunca puso por escrito sus ideas, se limitó a reflejar cuanto veía, aunque lógicamente desde una óptica muy personal: “Del Hermano Francisco Ibáñez Cámara no es necesario hablar mucho ni rebuscar datos, todo, absolutamente todo lo dejó escrito, y a través de sus páginas, como si de una biografía surrealista se tratara, se puede reconstruir su historia, su vida, su humanidad, su erudición y su profundo sentido religioso”, explica el H. Fernando Calvo.

Para conocerlo era preciso tratarlo y sintonizar con su forma de entender la historia, con sus ganas de trabajar, con su análisis de la sociedad actual y con esa alegría cristiana que sólo tiene el que confía en la Providencia: “Comienza el nuevo año, con toda la retórica de moda: La Década de los Ochenta. Se hacen augurios, pronósticos y previsiones de todo tipo: religioso, político, económico, etc. Abunda el pesimismo y el dogmatismo progre. Echamos en falta la visión sobrenatural del mundo en todo ese comentario multitudinario de los medios de comunicación. Dejemos el porvenir en manos de la Providencia”. Sería caer en el panegírico si dijéramos que el H. Ibáñez era un genio, pero no nos equivocamos si lo definimos como un humanista vital y genial. Vayan para él nuestro recuerdo y cariño, y cerremos esta semblanza como a él le hubiera gustado, con fe, ironía y vida, recogiendo la poesía escrita por él mismo en 1994, pensando en su muerte:



Y cuando muera,
pues moriré algún día,
no vengáis a mi tumba a llorar
ni con lutos o crisantemos,
pues toda mi vida nadé en alegría,
la repartí y la libé,
corriendo caminos de mi Andalucía.
Y si sigo viviendo, como creo,
no vengáis llorando, por favor,
venid sonriendo,
venid rezando un rosario,
venid cantando un Ave María,
venid recordando el azul del cielo,
la belleza de las flores,
la aventura del día a día.
Aún estoy vivo, vivo
y no quiero que por mí nadie llore.
Vivo cuando te levantas,
vivo cuando cantas,
vivo cuando estás triste,
contando mi última trapacería
para volver tu cara alegre
y raer la melancolía.
Y para tu tranquilidad,
te confieso con simpatía,
que nadie podrá quitarme
un pitillo que fumarme
y mi devoción a María.


Los profesores seglares

Los números son innegables. En el curso 1942/43, cuando el “Cervantes” abrió sus puertas en el edificio de la Compañía, su comunidad docente era de trece hermanos y tres profesores seglares para 365 alumnos; treinta años después, en el curso 1973/74, el primero del colegio en la Fuensanta, había doce hermanos y treinta y tres profesores seglares para 1.274 alumnos; actualmente, el número de hermanos ha bajado a nueve y el de profesores seglares ha ascendido a casi sesenta. En los años cuarenta, cincuenta y sesenta, hasta diez hermanos nuevos llegaban a Córdoba cada septiembre; desde la segunda mitad de los setenta, la cifra ha bajado a tres, dos, uno o ninguno. El paulatino aumento de alumnos, parejo a la disminución de vocaciones maristas y a las secularizaciones, hará que Cervantes vaya incorporando a su plantilla a profesores seglares. Los hermanos tratarán de reservarse las tutorías, hasta el punto de que un solo hermano era el tutor de tres cursos, pero llegará un momento en que hasta eso será inviable y los maristas deberán asumir que la gran responsabilidad de llevar las clases recae sobre profesores seglares.

A pesar de que no me cabe la más mínima duda de que los hermanos maristas sopesaban largamente los méritos de uno u otro profesor a la hora de incluirlo en la comunidad educativa de Cervantes, variada fortuna tendrán a la hora de escoger estos colaboradores, tanto en su calidad académica como en su grado de fidelidad al Ideario Marista y católico que se suponen debían aceptar al ingresar en un centro de estas características. Para algunos profesores, Cervantes fue solo un lugar de paso mientras sacaban oposiciones a la enseñanza pública, algunos entraron en abierto conflicto con el Ideario del colegio y otros, identificados con la confesionalidad del centro, no le dieron precisamente brillantez dada su baja calidad.

Cuadro de profesores en el curso 1979-80

Ensalcemos aquí los que se entregaron y vivieron el espíritu del colegio, educando y enseñando a generaciones y generaciones de alumnos, de acuerdo al Ideario Marista, compartiendo afanes educativos, convivencias en Maimón, Santo Domingo de Scala Coeli y Viajes Fin de Curso. Muchos hicieron del Colegio su segundo hogar y en él siguen, otros partieron hacia nuevos horizontes tras haber dejado su mejor labor en los años de Cervantes, para otros, en fin, llegó la hora de una merecida jubilación.

A mediados de los cincuenta entrarán en Cervantes, cuatro profesores que tendrán una larga continuidad e importancia: Pedro Palop Fuentes, David Fernández Cortés, José Luque López y Celso Velázquez Elices. El primero, historiador y latinista, miembro de la Real Academia de Córdoba, permanecería en el colegio hasta su jubilación en 1978, Insignia de Oro de la Asociación de AA. AA., inició en 1974 una historia del Colegio Cervantes, lamentablemente inacabada y extraviado el material utilizado. El segundo, profesor de Ciencias en Bachiller permanecerá en el Colegio hasta 1977, cuando pasará a la enseñanza pública. El tercero, profesor del ciclo medio de la EGB (niños entre 8 y 9 años), llegará a jubilarse en Cervantes en 1991. Y Celso Velázquez, también profesor del ciclo primero (niños entre 6 y 7 años) ha sido hasta hace poco el más veterano profesor seglar, pues en el curso 1996/97 cumplió nada menos que treinta y ocho años impartiendo clases en el colegio.

Entre los profesores que entraron en Cervantes en los años sesenta hay un grupo importante que ha llegado a nuestros días impartiendo docencia en los primeros niveles: Antonio López Valbuena, antiguo alumno (en la actualidad vicepresidente de su Asociación) y tremendamente integrado en la Familia Marista; Rafael Rodríguez Galán; Francisco Rodríguez Luque; Rafael Pérez de la Lastra; el profesor de Educación Física y jefe de estudios y prefecto de disciplina durante muchos años Manuel Parra Galindo, ya fallecido; y Mateo Vázquez Berni.

El caso de Mateo Vázquez, profesor de Sociales en la segunda etapa de EGB y secretario adjunto de Cervantes, jubilado durante el curso 1996/97 tras treinta y un años en el colegio, merece un alto: identificado con el espíritu de la Familia Marista hasta el punto de que en cinco números de Eco Marista el editorial fue suyo; muy vinculado con los hermanos: “Hacemos constar que quien ha tramitado el curriculum ha sido el profesor Mateo Vázquez, de 6º, Secretario adjunto del Colegio, gran persona y entusiasta del Colegio Cervantes”, recogía el Acta del Consejo Local del 26 de noviembre de 1977, con motivo de la concesión del título de Profesional de la Enseñanza Distinguido al H. Ignacio; gran animador de la participación de los padres: “Precisamos de padres comprometidos, dispuestos a dar antes que a recibir, pues el trabajo comprometido y sincero de unos pocos puede más que la apatía, la desgana y el desinterés de unos muchos. Con ese trabajo comprometido se logrará la paulatina consolidación de la Comunidad Educativa, coordinando a los estamentos en un compromiso serio de acción, de obras y no tan sólo de palabras”; defensor de los derechos de sus compañeros: “Los titulares de centros privados de enseñanza ven cómo, de día en día, va empobreciéndose el sector, pues al aumentar el costo de la enseñanza, el núcleo de alumnos disminuye paulatinamente, siendo numerosos los centros que cierran cada año. Los profesores y personal no docente ven cada día más difícil la estabilidad de sus puestos de trabajo por las razones aducidas anteriormente”; y ferviente católico en la línea de Juan Pablo II: “Creemos y esperamos que este viaje (el de otoño de 1982 del papa a nuestro país) haya dejado una profunda huella en nuestros corazones; que sus palabras hayan caído en tierra buena para que dé su fruto y que su figura sea la luz del mundo que no se oculta, sino que se coloca sobre el candelabro para que nos siga iluminando a todos y nos guíe por la senda del bien”.

Los principios de los setenta verán llegar a Cervantes a un nutrido grupo de profesores de la EGB que echarán raíces hasta nuestros días: Manuel Llamas-Aguilar Tablada, José Peralbo López, Enrique del Río Correa, Juan Dávila Díaz, Cristóbal Rodríguez Luque, Samuel Gálvez Pozuelo (fallecido en 2005 en pleno ejercicio de su profesión), Antonio Higueras Mangas, que pasaría posteriormente a BUP y COU, Daniel Pizarro Muñoz y Pedro Moral Muñoz, éste último el único de la lista que ha pasado a la enseñanza pública.

A finales de los setenta y principios de los ochenta, Cervantes vivió una pequeña hecatombe con la salida de él de un amplio grupo de profesores de Segunda Enseñanza, bien por haber aprobado oposiciones en la enseñanza pública, bien por estar en disconformidad con la línea del colegio, o por ambas cosas a la vez. Los hermanos recurrirán a profesores de probada confianza, como José Zarco Cañadillas, también luego profesor en la enseñanza pública, pero durante muchos años profesor de Literatura e Historia del Arte en BUP y COU, famoso por su rectitud y exigencia y valoración del trabajo, ideólogo de la Familia Marista, responsable del Departamento de Orientación Educativa del Colegio y articulista en este campo de la revista Eco Marista, donde siempre defendió la enseñanza integral: “Los valores de estudio, trabajo, agradecimiento, amor filial, confianza, respeto, fraternidad, renuncia, abnegación y otros, crearán en el alma de nuestros hijos un reconocimiento pleno que desembocará en la filiación divina y un clima que permita obtener la mejor cosecha dentro de la institución escolar y para la vida, última meta para cualquier formación integral”; Vicente Ruiz Granados, profesor de Filosofía y Latín, llegado en 1976; Amador Pozuelo Linares, llegado a finales de los setenta y ligado a los primeros cursos de la Enseñanza de Cervantes hasta su jubilación; Antonio Pérez Rodríguez, antiguo alumno del colegio de Lucena y profesor de Historia e Historia del Arte, que llegó en 1979 y permanece en la actualidad; o antiguos alumnos del propio colegio, como José Enrique Carretero de Lara, María de los Ángeles Alarcón García, Miguel Ángel Sanchiz Salmoral, Antonio Muñoz Castro, Julia Morales de la Cruz, Francisco José Luque Oteros y otro numeroso grupo incorporado en los últimos años.

Otros profesores que impartieron varios cursos su docencia, durante estos últimos treinta y cinco años, pero que ya no están son: Joaquín Aguilar Gavilán, José Alfonso Bugella Rojas (un químico con el ingenio de un hombre de letras), Antonio Cantillo Bascón, Ramón Jiménez Solsona y Juan Ignacio Lobillo Ríos. Como curiosidad, decir que 1979 fue el año que vio, por primera vez, a mujeres como profesoras de Cervantes: Isabel Clara García de Liñán, de Historia, Mercedes Osuna Rodríguez, de Inglés y María Eugenia Borrero Cuenco, de Ciencias. Ésta última, quedaría ya largamente vinculada con el colegio.

El curso 2007/08 ofrece una imagen del profesorado seglar de Cervantes más homogénea que hace una treintena de años, cuando comenzó a ser decisiva su participación en la enseñanza y educación que pretendían impartir los maristas en Córdoba. No en balde, la mitad de la plantilla actual, roza o supera los 20 años de continuidad en el centro y muchos son antiguos alumnos, lo que garantiza una mínima unidad de criterios y una eficacia en la acción.

Para ellos, y para los que pasaron por Cervantes dándose en el ejercicio de su vocación de docentes y educaron a generaciones de niños y adolescentes, tomo prestadas las hermosas líneas que escribiera Mateo Vázquez en diciembre de 1982: “Es indudable que cada uno de los numerosos profesores del centro tiene una forma peculiar de concebir la vida, la pedagogía, la enseñanza, la clase e, incluso, el trato con los alumnos. Somos muy diferentes en edad, formación, carácter, etc. No obstante esta variedad enriquecedora, hay una general y gran inquietud por nuestros alumnos, sus problemas, sus fracasos. Me diréis que esa inquietud es inseparable del buen profesor, del Maestro. Hay, sin embargo, un peligro: el que nos profesionalicemos, que esa vocación de maestro se convierta en una forma de vida, en un empleo, en el ejercicio de una profesión, digna pero, al mismo tiempo ingrata... El discípulo será perfecto si es como su maestro (Lucas 6, 42). Nuestra vida debe ser, para nuestros alumnos, ejemplo vivo de honestidad. Nuestra palabra, nuestra enseñanza debe ser, para ellos, la simiente de las grandes virtudes, Fe, Esperanza y Caridad, virtudes que deberán acompañarles durante toda su vida, iluminando y allanando su camino, así al salir de nuestras clases puedan decir ¿dónde iremos?, aquí hemos escuchado, se nos han dado, palabras de vida eterna”.

La Asociación de Antiguos Alumnos (2ª parte)

Durante este período, la Asociación multiplicó sus actividades, vinculadas siempre con el colegio, llegando al número actual de más de mil trescientos asociados.

La misma Junta Directiva se mantuvo desde 1964 a 2000, encabezada por Antonio Alarcón Parodi. En el año 2000 se renovó dicha Junta, relevando José Luis Royo, antiguo alumno y profesor del colegio, a Antonio Alarcón. Poco después, ocurrió la triste noticia de la muerte de Antonio, acaecida en Córdoba el 7 de septiembre de 2002. La historia de la Asociación siempre tendrá un recuerdo de gratitud y homenaje a sus desvelos y dedicación plena y decisiva por ella. De su inquieta laboriosidad y dedicación son testimonio todos los progresos de la Asociación y de su manera de pensar basten estas palabras suyas, escritas en 1997 en el boletín de la Asociación, como botón de muestra: “A ti, chiquita de COU, que cuando recibes la insignia eres una guapa mujercita; a ti, chavalote de COU, que vestido de hombre, con corbata y chaqueta oscura sabes acompañar y dejar la acera a tu compañera de clase: ese es el principio de un largo camino que te queda por recorrer. Sigue siempre así. Luce con orgullo esas tres violetas con la sencillez, humildad y modestia que ellas representan. Siéntete Marista. Y si Dios te llama por ese camino, no vaciles ¡Echa palante! Nunca te arrepentirás. Te lo dice y aconseja uno que goza de una juventud prolongada y se siente marista hasta los huesos. Gracias hermanos maristas por la enseñanza que me disteis y que nunca olvidaré y unas gracias con mayúsculas porque me enseñasteis a amar a María”.

Desde 1976, la Asociación cuenta con una sala en el nuevo Colegio. En la Asamblea de 1978, la Asociación creó su rama juvenil, cuyo primer presidente fue Rafael Lillo Roldán, y que durante su existencia colaboró en actividades como catequesis de Primeras Comuniones, campamentos de verano, festivales musicales, teatros, fiestas de los sábados en el Colegio, concursos, caseta de feria, etc. El 18 de diciembre de 1988, en Asamblea General Extraordinaria, la Asociación reformó algunos puntos de sus Estatutos, con el fin de modernizarlos.

Muchos son los gestos que demuestran la hermandad entre AA. AA. y la Institución Marista. Quizás uno de los más hermosos sean las visitas que, desde finales de los setenta, realiza una representación de la Asociación a los maristas que pasan su venerable ancianidad en la residencia de Benalmádena, llevándoles palabras de aliento, cariño y algunos regalos y recibiendo, a cambio, sus oraciones y agradecimiento. Desde 1982, una placa de plata obsequiada por la Asociación luce en dicha residencia con una frase pronunciada por José Zarco Cañadillas, profesor de Cervantes y antiguo alumno del Colegio San José de Sahagún (León), durante su ponencia en el III Encuentro de la Familia Marista: “En este jardín de la esperanza, los Antiguos Alumnos tendríamos que entrar de rodillas, porque esos hombres de Dios han cumplido en lealtad y en espíritu marista”. En 1988, la Insignia de Oro fue para esta residencia de Benalmádena. Durante este período, dicha distinción máxima en la Asociación, recayó por once veces en hermanos maristas: los sucesivos directores del Cervantes, el Provincial H. José Luis Álvarez y los hermanos Tomás, Ignacio, Miguel, Antonio, Cándido y Serafín. Otro gesto que testimonia esa gratitud de almas nobles hacia Cervantes y los hermanos es la propuesta de Rafael de la Hoz, en 1974, de bautizar con los nombres de antiguos directores a las aulas de los últimos cursos del nuevo colegio, fue rápidamente puesta en práctica y al año siguiente los AA. AA. de la Primera Promoción entregaban dos placas de mármol, una con el nombre del H. Julio Albéniz y otra con el escudo del colegio y los nombres de los miembros de dicha promoción; en la Asamblea de 1977 se aprobó la confección de placas similares con los nombres de los hermanos Victoriano Ruiz y Esteban Gallo.

Durante este período siguió editándose el Boletín Informativo y celebrándose a finales de mayo la ofrenda floral a la Virgen María, ya en su estatua que había en los jardines del colegio, regalo de los AA. AA. y bendecida en la Vigilia de la Inmaculada de 1983. La Insignia de Oro siguió premiando a los antiguos alumnos más distinguidos; su lista se refleja al final de este trabajo, pero señalemos aquí, por su tremenda emotividad, la entregada a Otilia García, madre de cinco religiosos, tres de ellos hermanos maristas: los hermanos Fernando, Serafín y Servando Mayor, el segundo, profesor en el Cervantes y director del San José de Priego y el tercero, director en Priego en los años ochenta y misionero desde 1995 en Zaire, donde fue asesinado el 31 de octubre de 1996, junto a otros tres maristas españoles, por milicianos de la etnia hutu, temerosos de que denunciasen al mundo las atrocidades que cometían con los refugiados. Otra Insignia de Oro, muy sentida, fue la que recayó en 1980 en Adolfo Díaz Marín, entrañable y servicial portero del colegio, tanto en su etapa de la Plaza Queipo de Llano como en la Fuensanta, sustituto de José, el primitivo portero de los años cuarenta y cincuenta. Otro miembro del personal de servicio del Colegio que fue distinguido por los AA. AA. fue Francisco Agudo López, auténtico comodín, que recibió en 1984 una insignia exclusiva para él: el Alicate de Oro, en referencia a su sobrenombre.

En las Asambleas siguieron imponiéndose las Insignias de Plata a las promociones que cumplían veinticinco años y las normales a los cursos de COU, primero, y 2º de Bachiller, en la actual legislación educativa, del colegio. En 1977, la Asamblea de la Asociación, a propuesta de Manuel de la Peña, creó una nueva insignia, la Chasca de Oro, para premiar a los profesores seglares del colegio que llevaran veinticinco años en él, recibiéndola en sucesivos años Mateo Vázquez Berni, Manuel Parra Galindo, Rafael Rodríguez Galán, Antonio López Valbuena, Celso Velázquez Elices, José Luque López, Francisco Rodríguez Luque, Rafael Pérez de la Lastra, Manuel Llamas Aguilar, José Peralbo López, Enrique del Río Correa, Juan Dávila Díaz, Antonio Higueras Mangas, Cristóbal Rodríguez Luque y Samuel Gálvez Pozuelo. Desde hace varios años, los profesores seglares son objeto, también, de otro detalle por parte de la Asociación de AA. AA.: al contraer matrimonio se les obsequia con un Quijote de madera, que la APA del Colegio completa, simpáticamente, con un Sancho Panza.

En esta etapa de la Asociación de AA. AA. se han venido celebrando anualmente, desde 1979, los Encuentros de la Familia Marista de la Bética, formada por los maristas, Asociaciones de Padres, profesores, AA. AA., alumnos y simpatizantes. El primer Encuentro tuvo lugar en la Casa-Residencia de Villa Onuba en Fuenteheridos (Huelva), organizado por la Asociación de AA. AA. de Sevilla. El III Encuentro tendría lugar en Córdoba, los días 12 y 13 de junio de 1981, colaborando ampliamente en su organización la Asociación de AA. AA.; el Encuentro se inició con una cena en el Círculo de la Amistad en la que se intercambiaron regalos, para el día siguiente abrirlo con una misa en la iglesia de la Universidad Laboral, oficiada por monseñor José Antonio Infantes Florido, obispo de Córdoba, seguirlo con la exposición de tres ponencias: Valores de la familia marista, por Juan Garzón Pérez (presidente del APA de Granada), María como ejemplo de vida familiar, por Francisco Mena Segovia (profesor en el Colegio de Málaga) y La proyección hoy de la familia marista, por José Zarco Cañadillas, y concluirlo con un almuerzo de confraternidad para más de 1.500 personas en los comedores de la Universidad Laboral. La Asociación de AA. AA. asistió a todos los Encuentros que se han celebrado hasta la fecha y el Colegio que albergaba dicho Encuentro por primera vez, recibía de los AA. AA. cordobeses una gigantesca chasca de madera, soporte de hierro y peana de mármol, de regalo, idea y realización de Antonio López Valbuena, antiguo alumno y profesor del colegio. En 1990, Córdoba volvería a organizar un Encuentro de la Familia Marista Bética, en esta ocasión el que hacía número diez, que contó con la asistencia del H. Charles Howard, Superior General de los HH. Maristas, y de monseñor Ignacio Noguer, antiguo alumno y obispo de Guadix.

No cesaron de organizar y colaborar los antiguos alumnos en actos en los que se hermanaba la Familia Marista: decisiva fue su gestión para que saliera bien el VII Congreso Europeo de la Familia Marista, celebrado del 5 al 11 de septiembre de 1981 en Sevilla, con visita a Córdoba incluida, por lo que en la Asamblea Nacional de 1982 se concedió a la Asociación el Diploma de Honor. La Asociación ha mantenido siempre un contacto vivo con el resto de Asociaciones de AA. AA. Maristas de la Bética, logrando el resurgimiento de algunas, como la de Jaén en 1982. Colaboró intensamente en los actos del Cincuenta aniversario del Colegio Cervantes, logrando que del 15 de noviembre al 15 de diciembre de 1983, todas las cartas que salieran de Córdoba llevaran el matasellos “50 Aniversario Hnos. Maristas. Córdoba 1933-1983”. Igualmente, la Asociación se volcó en la conmemoración de los Cien Años de los Maristas en España, en 1986, asistiendo a los actos inaugurales en Gerona, a los de clausura en Madrid y al Festival de la Canción Marista que se organizó en Córdoba. La vida y la fuerza con que cuenta la Asociación de Córdoba hicieron que, en 1993, al crearse las Federaciones Provinciales de AA. AA. Maristas, Córdoba fuese escogida como sede de la Provincia Bética, que recordamos comprende Andalucía y Badajoz.

Numerosos antiguos alumnos de esta etapa han enriquecido la nómina de profesiones liberales de nuestra ciudad: profesores, abogados, médicos, arquitectos, empresarios, etc., fue la opción laboral que más han escogido los que estudiaron en Cervantes.

La Universidad fue el destino de muchos de ellos. Entre los más importantes podemos destacar Javier Lobillo Borrero, profesor titular de la Facultad de Ciencias Exactas de Granada. Javier Martín Fernández, durante muchos años presidente de la rama juvenil de la Asociación y luego profesor titular de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad Complutense y Gerente de los Terrenos Liberados del Ferrocarril en el Plan RENFE de Córdoba. José Manuel Roldán Nogueras, rector de la Universidad de Córdoba y catedrático de Bioquímica y Biología Molecular. José Carlos Gómez Villamandos, catedrático de Anatomía y Anatomía Patológica Comparada y vicerrector de Postgrado y Formación Continua. Ignacio Gallego Domínguez, catedrático de Derecho Civil. Mariano López Benítez, catedrático de Derecho Administrativo. Rafael Jordano Salinas, catedrático de Nutrición y Bromatología y coordinador del Campus de Rabanales.

En la abogacía podemos destacar a Diego Jordano Salinas, asesor jurídico del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, fue presidente del Partido Popular en la provincia y diputado en varias legislaturas. Teresa Palacios, juez de la Audiencia Nacional. Luis Felipe Medina Rey, letrado del Consejo de Estado de Andalucía. Antonio Álvarez Salcedo, actual gerente de HOSTECOR, la asociación de negocios de hostelería cordobeses, Juan Carlos Velasco Cañadas y Antonio de la Riva Lara, ocupándose en los prestigiosos bufetes creados por su familia.

Políticos también los hubo, y además del caso citado de Diego Jordano, encontramos a Manuel Martínez Lagares, concejal que fue de Alianza Popular a principios de los años ochenta. Manuel Ángel Jiménez Arévalo, fotógrafo, escritor y director-gerente, desde 1995 a 1999, del Gran Teatro de Córdoba y concejal por el PP en el mandato 1999-2003. Valentín Priego, delegado de Turismo de la Junta de Andalucía en Córdoba y, desde 2007, concejal de su Ayuntamiento por el PSOE. Y Rafael Jaén Toscano, concejal del PP en los mandatos de 2003 y 2007.

Igualmente es obligado citar a los arquitectos Gabriel y Ángel Rebollo Puig y Jorge Benítez Castro, autores de la Barriada de las Moreras (1991) y de la nueva estación de RENFE-AVE en Córdoba (1994); a Pedro Cantueso Fonseca, que llegaría a desarrollar incluso una etapa docente en Cervantes; y a Luis García de Viguera, arquitecto y director de la revista turística cordobesa Welcome Ole!

En el mundo del empresariado encontramos antiguos alumnos de Cervantes como Javier Campos González, gerente de Bodegas Campos, y a su hermano José, paisajista, decorador y director de la Fundación Bodegas Campos. Y a Alfredo Romeo, creador de la empresa de vehículos eléctricos Blobject, de la Cordobapedia, enciclopedia cordobesa a través de Internet, y de la página web de los antiguos alumnos.

Diversas profesiones contemplan a otros antiguos alumnos destacables, como Vicente Amigo, guitarrista y compositor de renombre universal. Javier Bajo Herrera, jefe del servicio técnico de ASAJA. Alberto Rubio Ritoré, autor teatral, creador del grupo de teatro Cultura Viva, poseedor de varios premios y actualmente profesor titular de Música en el IES Medina Azahara. José María Medina Rey, abogado y presidente de la Coordinadora Nacional de ONG,s. Juan José Primo Jurado, director del Archivo Histórico del Palacio de Viana, articulista de opinión en los diarios Córdoba y ABC, autor de diversos libros y profesor en la Universidad Rey Juan Carlos. Luis Miranda, periodista del diario ABC. José Lama Cardo, médico actual del Colegio Cervantes y responsable durante muchos años de las catequesis de Primera Comunión, en íntima sintonía con el padre Jesús.

En el aspecto de antiguos alumnos de este período que encontraron vocación religiosa podemos citar varios. Fernando Cruz Conde Suárez de Tangil, hijo del que fuera alcalde de Córdoba, ordenado sacerdote por Juan Pablo II en 1993 y, luego, canónigo de la Catedral de Córdoba y vicario general de su diócesis. Gema Ledesma González, colaboradora y trabajadora incansable en las Juntas de la Asociación, campamentos de verano, caseta de feria y fiestas del colegio, que en 1993 sintió la llamada de Dios, ingresando en la clausura del Convento de la Encarnación de Córdoba, perteneciente a la Orden Cisterciense, con el nombre de sor Gema del Alcázar. Y el mismo H. José Luis Molina Requena, que fue alumno de nuestro colegio.

En el año 2006, Juan José Primo Jurado fue elegido presidente de la Asociación. En la actualidad, la Asociación está presente a través de una página web propia y su cuota de inscripción es de 6 euros anuales a pagar en un único recibo. Para apuntarse, se puede realizar a través de la página web o recogiendo la hoja de inscripción en el propio colegio o mandando un correo a la dirección del Colegio Cervantes, señalando nombre y apellidos, dirección, código postal, teléfono y último año y curso en que el antiguo alumno estuvo en Cervantes.

La actual Junta Directiva tiene la siguiente composición

Las actividades se orientan hacia la celebración de encuentros de promociones a los diez, veinticinco y cincuenta años de su salida de Cervantes, organización de la Asamblea Anual, confección del boletín, realización de actividades culturales y deportivas y colaboración con la comunidad educativa del colegio en cuanto precise.

La Asociación está inscrita en el Registro Provincial de la Delegación de Gobernación de la Junta de Andalucía con el número 131 de la Sección 1ª y nacional 2.506. Su dirección postal es la misma del Colegio Cervantes, Avenida de Nuestra Señora de la Fuensanta, 37, 14010-Córdoba. Teléfono 957 25 51 50.

La Familia Marista

Si en los cuarenta primeros años de su existencia, pudiésemos decir que, básicamente, Cervantes se sostuvo por el esfuerzo y la responsabilidad de los hermanos maristas, a partir de la segunda mitad de los años setenta ese peso ha comenzado a ser compartido por profesores, alumnos, antiguos alumnos, padres y madres; muy en la línea de participación en la enseñanza que todos los estamentos de la comunidad educativa de los centros españoles (públicos y privados) tendrían desde entonces. Pensamos que esto es muy importante y que le ha dado solidez al colegio en momentos difíciles de cambio de la sociedad española. Es la aparición de la Familia Marista.

Siguiendo al antiguo alumno José Mª González-Ripoll Estrada en su investigación, podemos averiguar que Familia Marista fue el nombre de una revista que apareció en 1966 como lazo de unión entre los seminarios maristas de Cataluña y las familias de los seminaristas. Uno de sus colaboradores, el H. Virgilio León Herrero (fallecido en 1986), responsable de la puesta en marcha del movimiento Mundo Mejor Marista, de la Federación Nacional de AA. AA. y su dinamizador y actualizador, será el que cree el pensamiento que tomará el título de la revista, publicándolo en el número de junio de 1967. El H. Virgilio, dirigiéndose a los jóvenes seminaristas que han dejado sus familias, les dice que acaban de entrar en una gran familia, la Familia Marista, con la Virgen María como madre, modelo, patrona y superiora, y en torno a ella, los hermanos maristas, sus padres, los ex-hermanos, los profesores, los alumnos, los padres de alumnos, las damas maristas, los empleados, los antiguos alumnos, los cooperadores y los miembros de clubes.

El H. Carlos Rubio, en su etapa de director de Cervantes (1977-1983) será el gran instaurador y potenciador de la idea de la Familia Marista en Córdoba: “Queridos alumnos, sois los protagonistas de vuestra propia educación y formación. Vosotros, padres, los responsables directos y los profesores los mejores aliados y colaboradores. Nadie debe ignorar ni dar de lado a su tarea específica. En la perfecta conjunción de estos estamentos y en la clarividencia de los objetivos a conseguir, en esto se fundamenta nuestra familia. No seáis portadores de dudas o ideologías, decía el Papa en uno de sus recientes discursos, sino de certezas de fe”, y “Los Antiguos Alumnos estáis llamados a colaborar de una manera eficaz en la obra educadora de la Escuela Marista. Inmersos en el mundo y sus problemas, los AA. AA. pueden ser un elemento dinámico para la educación integral de la juventud de cara a su porvenir y a su inserción en el mundo... Los AA. AA. entran en el campo del apostolado marista como prolongación de la educación cristiana recibida en la escuela, tienen un doble objetivo, continuar la formación recibida y dar testimonio en el mundo”, escribía en 1982.

El 10 de febrero de 1979, en el colegio, la Asociación de Padres organizaba un homenaje a los hermanos maristas, que se inició con la plantación de un cedro en el jardín a cargo del primer alumno de Cervantes, Juan Manuel Anguita y del que en ese momento era el más joven, Miguel Ángel Jiménez; continuó con una solemne misa presidida por el padre Jesús Mendoza, una conferencia sobre “El ideario educativo de los hermanos maristas” a cargo de Juan Manuel Moreno, profesor de la Complutense, y una “copiosa” copa de vino, preparada por los padres y servida por alumnos. Los más de mil asistentes al acto testimoniaban el éxito del mismo, que se convirtió en el inicio de la Familia Marista en Córdoba.

En diciembre de 1979 aparecía la revista Eco Marista, Boletín Informativo de la Asociación de Padres de Alumnos y Educadores del Colegio Cervantes. En palabras del H. Ibáñez, reflejadas en los Anales de 1990, “en ella colabora toda la Familia Marista. En elegante formato azul y blanco, recoge actividades, trabajos y colaboraciones de padres, profesores, alumnos y antiguos alumnos, amén de la clásica información deportiva y profusión de fotografías. Es un extraordinario esfuerzo económico y humano que se ve compensado por los resultados”. Un total de doce números se editaron, a razón de dos por curso (diciembre y junio) desde el 1979/80 hasta el 1985/86, convirtiéndose en testigo de una época del Cervantes y reflejo de la vida de todos los estamentos de la Familia Marista. Eco Marista nº 7, de junio de 1983, publicaba en su editorial los estatutos de la Familia Marista, iniciándolos con su definición (“...comunidad de personas unidas por el mismo ideal, por idéntica espiritualidad, por una misma forma, en sentido amplio, de pensar y de hacer para el cumplimiento de unos mismos fines generales y para desarrollar y proyectar el espíritu Marista”), detallaba quiénes la integraban con sus características (hermanos “como miembros cualificados de la comunidad, han de ser el lazo de unión entre todos los restantes miembros”, familiares de los hermanos, seminaristas, AA. AA. maristas, profesores seglares, alumnos y sus familiares), señalaba sus pilares (“La educación cristiana de la juventud... La vivencia del ideal evangélico con el sello característico de espiritualidad mariana... Una predilección por hacer el bien... La práctica de la humildad, matizada de sencillez y modestia... La existencia de un ideario que vele siempre por este espíritu comunicado por Champagnat”), sus objetivos fundamentales (“Expansión del Reino de Dios... Educación de los jóvenes... Educación de la fe... Extensión a través de la integración de los seglares, toda vez que por desgracia las vocaciones no surgen en la medida que fuera de desear”) y sus objetivos inmediatos (“Necesidad de unas élites cualificadas, tanto de hermanos como de seglares, que tomen con empeño especial la formación, crecimiento y desarrollo de esta nueva manera de ser, para vivir la espiritualidad marista y actualizar el compromiso apostólico en favor de la niñez y de la juventud”).

Los siguientes directores de Cervantes mantuvieron el apoyo a esta idea de la Familia Marista, que ha contado siempre con el entusiasmo de la directiva de la Asociación de AA. AA.; de la APA del Cervantes (fundada en 1974 y aprobada oficialmente en 1982) con sus sucesivos presidentes: Francisco Martín Salcines, Felipe de la Fuente Lozano, César Cayuelas Antón, Manuel Cabanes Fuentes, Mercedes Mayo González (madre de varios alumnos, abogada y desde el año 2007 delegada provincial de la Consejería de Justicia en Córdoba), Manuel de la Torre y José Gómez; del Club de Madres (fundado en el curso 1978/79) y de un importante grupo de profesores y alumnos. Los Encuentros de la Familia Marista de la Bética, que anualmente, desde 1979, se celebran en un lugar diferente de la provincia, testimonian la puesta en práctica de la idea, habiendo tenido Córdoba el honor de acogerlos en 1981 y 1990. Sin duda el gran éxito de esta etapa del Cervantes ha sido la implicación de toda la comunidad educativa en la marcha del Colegio y la creación de un sentimiento de Familia en torno al ideario Marista.


Un Cervantes para el siglo XXI

Y llegamos al último Cervantes, al que no podemos juzgar por falta de perspectiva histórica, pero del que sí podemos escuchar sus latidos e intentar recogerlos en este trabajo. Como ya hemos comentado antes, desde hace unos años, el Colegio entrega a sus alumnos una Agenda Escolar cuya consulta nos ofrece los datos estadísticos del Colegio, las actividades deportivas y pastorales que ofrece a la comunidad educativa y la filosofía pedagógica y religiosa que lo impulsa. Basta con ella para conocer aspectos del Colegio actual, por eso, nosotros aquí hemos querido ir un poco más lejos y reflejar en estas páginas los testimonios de los tres últimos directores de Cervantes, el H. Juan Ignacio Poyatos Martínez (1996-1999), Rafael García Porras (1999-2006) y el H. Chano Guzmán Moriana (desde el año 2006).

“Como antiguo alumno marista que soy, del Colegio La Inmaculada de Granada, he aprendido de los hermanos, entre otras muchas cosas, el espíritu de familia desde la sencillez mariana. Esta es la familia que yo sueño para el colegio, donde los valores cristianos y la atención a los menos favorecidos sean prioritarios. Donde padres, profesores, alumnos y demás miembros de la comunidad convivan y compartan ideales, dialoguen y cooperen, animen y progresen. Así creo que lo querría el Padre Champagnat y así lo vamos a intentar juntos”. Así se expresaba, a través del Boletín de los AA. AA. de octubre de 1996, el H. Juan Ignacio, saludando un mes después de su toma de posesión como director a la comunidad educativa del colegio.

No cabe duda de que el H. Juan Ignacio, en la actualidad delegado de Educación de la Provincia Marista Mediterránea, fue consciente del peso histórico del pasado del Cervantes, gracias a la encomiable labor de muchas personas: “Es importante no perder la estima que se nos tiene en la ciudad, pues la gente busca en nosotros, además de la formación religiosa y la educación en valores cristianos, la seriedad en el trabajo y en el trato con las familias y la buena preparación académica… Preparar personas para el día de mañana, que se comprometan en transformar las actuales estructuras creando un mundo mucho más justo”, afirmaba en una entrevista en 1997.

Poco se podía imaginar un muchacho granadino del barrio del Zaidín, llamado Rafael García Porras, cuando tras terminar sus estudios en el Colegio Juan XXIII iniciaba sus estudios universitarios de Filología Clásica en la ciudad de la Alhambra, que el destino le tenía preparado ser el primer director seglar del colegio marista de Córdoba, un instituto religioso con el que nunca había tenido contacto. Por lo pronto, recién terminada la carrera y sin más recomendación que la Providencia, según propia confesión, Cervantes aceptó su curriculum y en septiembre de 1985 llegó a él para enseñar Griego y Latín. Impartiría también Lengua y Literatura Españolas, desempeñaría el cargo de jefe de estudios de Secundaria y en junio de 1999 sería elegido director general del colegio, con sus dos hijos estudiando en él.

La primera pregunta que se nos viene a la mente es el por qué, después de sesenta y seis años de existencia, Cervantes conocía su primer director seglar: “El XIX Capítulo General Marista de 1991 y el Capítulo Provincial de 1998 sentaron las bases para compartir las obras los hermanos y los seglares vinculados al mundo marista. Cuando en 1999 terminaron sus mandatos como directores, hermanos, en los colegios de Córdoba, Málaga y Badajoz, el Consejo Provincial decidió que en los tres hubiera directores seglares. Lo decidieron así no porque faltasen hermanos capaces de asumir esa tarea sino porque hay una voluntad de compartir la tarea educativa y la espiritualidad”, explicaba Rafael García en una entrevista mantenida con él en enero de 2003. Desde junio de 1999 y hasta septiembre de 2006, no fue un mero sustituto de los hermanos en la dirección, sino que fue el director titular del colegio y lo representó a todos los efectos en reuniones con la administración civil y en los órganos maristas. En cualquier caso y desde hace mucho tiempo, Rafael García se sentía muy vinculado a escala personal con el Instituto: “No soy hermano, pero me siento marista”.

Durante su etapa en la dirección, los criterios pedagógicos del colegio fueron fieles al fondo y al legado histórico: misma identidad religiosa, pedagogía de la presencia, exigencia académica y numerosas actividades extraescolares. De estas últimas destaca el inglés, la informática, las deportivas y las catequesis. Merece la pena señalar que de estas últimas, coordinadas por el profesor Francisco José Luque Oteros, participó el 35 por ciento del alumnado y que, de menor a mayor edad, se estructuran en, Iniciación Sacramental, Primera Comunión (se realiza ahora en 5º Primaria), Grupos de Amistad (de 6º Primaria a 2º ESO) y Grupos de Vida Cristiana (de 3º ESO a 2º Bachillerato), existiendo posteriormente varios Grupos de Universitarios que todos los viernes se reúnen para orar en la capilla de Cervantes.

En esos años, el Colegio Cervantes obtuvo certificado de calidad: la ISO 9001:2000 Norma Internacional de Calidad Europea, tras una ardua tarea de más de tres años. Fue pionero Cervantes en Córdoba en la obtención de esa certificación. Rafael no dudó en apostar porque el colegio siguiera siendo un referente en la ciudad de Córdoba y no sólo de un barrio de ella: “Queremos poder satisfacer los deseos de los antiguos alumnos que optan libremente por traer a sus hijos al colegio y para ello sería deseable que la zonificación impuesta por la Delegación de Educación de la Junta de Andalucía, nunca fuese una exigencia absoluta para el alumnado de Cervantes. Esa zonificación daña, además, la pervivencia de los colegios públicos que rodean el nuestro, porque la población del barrio de la Fuensanta tiende a traer a sus hijos aquí”.

En septiembre de 2006, culminado el período de Rafael García, se hacía cargo de la dirección el H. Chano Guzmán Moriana. Natural de la provincia de Jaén, cursó estudios de COU en Cervantes, cuando se hallaba en la etapa del postulantado marista, en el año escolar 1979/80. Con una capacidad de trabajo y de dinamización sobresalientes, en estos dos primeros años de su presencia en la dirección del colegio cordobés es preciso destacar su autoría de la página Web www.maristascordoba.com a la que ha convertido, dada su amplio contenido y continua (más que diaria, horaria) actualización, en referente de información y noticia de la comunidad educativa de Cervantes, ampliamente visitado por padres, alumnos y profesores. La voluntad del H. Chano Guzmán es seguir haciendo del colegio uno de los centros referentes de la oferta educativa cordobesa.




Capítulo 7. El Colegio Cervantes de la Avenida de la Fuensanta (1973 - 2008). Siguiente capítulo
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