Francisco López Pozo

De Cervantespedia
Saltar a: navegación, buscar
Fcolopezpozo.jpg
Francisco López Pozo
Nacido en: Baena, 1924
Fallecido en: '
Años de incorporación: -
Ocupación: Profesor de Bachiller
Materia(s) impartida(s): Latín, Griego, Lengua
Otras funciones: {{{Funciones}}}

Nacido en Baena (Córdoba) en 1924, en una familia humilde. Su padre fue fusilado por los nacionales durante la Guerra Civil, de suerte que Don Francisco se educó en orfanatos públicos, primero, y en los salesianos, más tarde. Fue, precisamente con los salesianos donde aprendió latín y griego.

Don Francisco López Pozo fue Profesor de Latín, Lengua e Historia durante los años 60 y 70. Abandonó el Colegio a finales de esta década.

En los años de su madurez, Don Francisco ha sido un autor prolífico. En sus obras pueden encontrarse muchos de los temas que desarrolló a lo largo de muchos años de docencia.


Libros

  • Las Leyes de Indias. Córdoba: Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, 1995.
  • Leyes antisemitas. Córdoba, 1997.
  • Exapamicron: breve diccionario de amenidades históricas. Córdoba, 1998.
  • Principado antiguo de Córdoba. Córdoba, 1998.
  • Manual ideológico de refranes populares
  • Florilegio de romances populares
  • Recentísima silva de romances populares. Córdoba, 1998.
  • Expediente de Limpieza de Sangre
  • De hito en hito
  • Memorias heterodoxas del abad Chrisauguedes de Sinope. Madrid: Huerga y Fierro Editores, 2000.
  • Aventuras póstumas de Lázaro de Tordesillas. Córdoba, 2003.
  • Las cosas tal como son
  • Diccionario español-griegolatino


Testimonios de alumnos

OBRE D. FRANCISCO LÓPEZ POZO.

Tuve como profesor a D. Francisco en 2º de Bachillerato, curso 1.967-68. Impartía la asignatura de Lengua española. En general, los mejores profesores eran siempre los HH. Maristas. No es que los seglares fuesen malos; sólo que los Maristas eran muy buenos. Pues bien, D. Francisco estaba a la altura de los mejores HH. Maristas. Era un magnífico profesor...y maestro.

Gracias a él aprendí y comprendí perfectamente lo que era una oración principal y una subordinada, y los tipos de subordinadas. Aprendí y comprendí el uso del complemento directo, indirecto, circunstancial y determinado. Aprendí y comprendí la sintaxis, es decir, cómo utilizar la lengua. Ni más ni menos. D. Francisco explicaba con claridad y pasión. Consiguió interesarnos, y mucho, por lo que nos enseñaba.

Además, cada cierto tiempo copiábamos en nuestro cuaderno una poesía que él escribía en la pizarra, y cada día teníamos que llevar aprendida una estrofa nueva y seguir recordando las precedentes. Así aprendimos “El romance de la loba parda”, “ Qué descansada vida...” de Fray Luís de León, “Ojos claros y serenos” de Gutiérrez de Cetina (creo), “Olas gigantes que rompéis bramando...” de Bécquer, “Cantares” de Manuel Machado, una de Lorca sobre la Luna y un niño (“...el niño la mira, mira, el niño la está mirando...”), y unas cuantas más que no recuerdo, desafortunadamente. Nos contagiaba tanto su entusiasmo que a algunos, con once años, nos dio por la poesía y hacíamos unos ripios espantosos. Pero había buena voluntad. Estas líneas las he escrito como un mínimo gesto de gratitud a D. Francisco, uno de los mejores profesores que he tenido en mi vida

Referencias externas

Herramientas personales
Promociones