H. Ángel Miguel Sánchez

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Ángel Miguel Sánchez
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Nacido en: 31.03.1932
Fallecido en: 31.10.2010
Años en Cervantes: 1960-1962 y

1969-1973

Ocupación: Profesor de Latín e

Historia del Arte

El Hermano Ángel Miguel nació en Aguilar del Río Alhama (La Rioja), el 31 de marzo de 1932. Se formó en las casas de Arceniega (Álava) y Noviciado de Villafranca de Navarra (Navarra) donde realiza la Primera Profesión el 2 de julio 1948. Prosigue los estudios del Escolasticado en Castilleja de la Cuesta (Sevilla) y Profesión Perpetua el 15 de agosto de 1954 en Huelva.

Trabajó en las comunidades de Madrid (1951-58), Sevilla (1958-60), Córdoba (1960-62), Granada (1962-66) y nuevamente Sevilla (196l-69), donde se licenció en Historia.

Se incorpora de nuevo al Colegio Cervantes en el año 1969 como profesor de latín de tercero y cuarto curso. Fue también profesor de Historia del Arte y encargado de la pequeña biblioteca de alumnos.

El año académico 1973-74. A su regreso, se incorpora al colegio de Málaga, donde ejerce la docencia hasta el año 2001 y del que llega a ser Director. Anteriormente, en 1999, realiza su año de reciclaje en Cochabamba (Bolivia) donde retornará a partir del año 2001, tras jubilarse, para ejercer su misión educativa en las misiones maristas. Allí falleció en octubre de 2010.

En total, el Hermano Ángel dio clases en el Colegio Cervantes durante seis años, divididos en dos etapas.

Las clases de latín del Hermano Ángel eran un ejercicio de la lógica más aplastante. Cada texto era sometido a un análisis implacable hasta que, una vez comprendida la función de cada palabra dentro de la frase, la traducción surgía de una manera natural. Lo aprendido en las clases de latín sirvió a sus alumnos para mejorar el análisis gramatical en castellano. Era, sin embargo, un proceso trabajoso que requería su tiempo. Algunos alumnos salieron con la convicción de que los romanos de a pie no podían ser capaces de hablar así, con todos los casos, sobre la marcha.

Una frase inolvidable que siempre le recordaremos: "His rebus confectis...".

Testimonios de alumnos

Conocí al H. Ángel Miguel Sánchez en 4º de Bachillerato Elemental, curso 1.969-70. Nos daba latín aunque él era licenciado en Historia del Arte, pero, como buen marista, era eficacísimo a la hora de enseñar cualquier cosa que estuviera dentro de su rama del Saber: Ciencias o Letras; en su caso Letras . Gracias a él aprendí latín. Era muy bueno explicándolo. Nos enseñó a emplear la lógica gramatical y sintáctica para traducirlo, aparte de muchos trucos para expresiones y giros cuya traducción literal habría carecido de sentido. Hacía que apuntáramos diligentemente en una libretita las traducciones “automáticas” de estos giros.

Aquel curso fue el último en el que hubo reválida de 4º. La reválida constaba de tres grupos: ciencias, letras y comunes. A cada grupo se le asignaba una nota que era la resultante de las obtenidas en los exámenes de las asignaturas de que constaba cada grupo. El de letras estaba constituido por Latín, Gramática y Literatura Española, Historia y Geografía. La asignatura que más valor tenía en él era el Latín. Creo que los alumnos de Cervantes presentados hicimos un buen papel, como siempre, y no me extrañaría que el examen que mejor nos saliera en el grupo de Letras fuera el Latín. Fue gracias al H. Ángel que, con su saber enseñar, nos permitió dominar la traducción de un idioma que para otros era, probablemente, un galimatías.

Volvimos a encontrarnos con el H. Ángel Miguel en 6º de Bachillerato, curso 71-72. Sólo habían pasado dos años pero, para nosotros, habían pasado siete u ocho de ahora porque habíamos cambiado mucho. En 4º éramos unos niños, púberes pero niños. En 6º éramos unos jóvenes hombres, muy jóvenes, pero ya con más de hombres que de niños.

En 6º nos dio Historia del Arte (era lo suyo) y Literatura Universal. Hizo que nos encantaran ambas asignaturas. Con él aprendimos mucho de las dos. Consiguió que se nos despertara un verdadero interés, sobre todo por el Arte, sin desmerecer la Literatura. En sus clases, ilustradas con numerosas diapositivas proyectadas modestamente en la blanca pared del aula del viejo caserón de la Compañía, aprendimos a distinguir el arte clásico griego del helenista, la pintura italiana de la flamenca, el tenebrismo, la arquitectura renacentista, el plateresco y el churrigueresco, etc., etc. Y lo mismo con la Literatura.

Miro hacia atrás, a aquellos años, y me duele no haberlos aprovechados aún más, y, sobre todo, haber olvidado tantas cosas que entonces aprendí y que en su conjunto era esa formidable cultura general que el Bachillerato de entonces brindaba a los alumnos.

Volvimos a reencontrarnos al año siguiente, en COU (éramos la 2ª promoción que pasaba por un COU). Nos dio Lengua. Pero aquello fue otra historia porque los COU de aquellos años eran cursos muy flojitos y de corta exigencia; no había Selectividad. Era nuestro tutor, y con él organizamos un famoso viaje de fin de estudios a París. Creo que fue la primera vez que alumnos del Cervantes salían al extranjero. También, en aquel COU, compartimos muchas mañanas de frontón con raquetas de tenis y de fútbol en el Maimón. Para mí, 6º de Bachillerato y COU fueron dos cursos maravillosos; los veo como “aquellos maravillosos años”. Sexto aún mejor que COU. Los recuerdo como dos años muy importantes en mi vida y... bonitos.

El H. Ángel Miguel Sánchez fue uno de los mejores profesores/maestros que tuve a lo largo del Bachillerato. Él tiene su parte en que yo recuerde esos dos años de esa manera.

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